28 de octubre 2003 - 00:00

Empeora resultado económico de la soja tras la devaluación

Empeora resultado económico de la soja tras la devaluación
El cultivo de soja en la Argentina ha sido un gran receptor de los fondos que se encontraron sin posibilidades de inversión luego de la crisis del país a fines del año 2001. La liquidez de los productores y del resto de los inversores con posibilidades de invertir en el sector, se enfrentó con la ineslasticidad del factor tierra, responsable del aumento de hasta 35% en valor producto de los arrendamientos y del precio de la tierra. Este artículo tiene por objetivo comparar las tasas de retorno esperadas del cultivo de soja en la campaña 2000/ 2001 contra el retorno esperado para la presente campaña, es decir 2003/2004.

Como se supone que la actividad no ha sufrido cambios importantes en los niveles de riesgo, sería lógico esperar que no se registren cambios del retorno esperado entre octubre del año 2000 y el mismo mes de este año
. Para analizar este efecto, hemos considerado la tasa interna de retorno para el cultivo de soja, para la misma región, con el mismo paquete tecnológico y el mismo rinde esperado. Como anticipamos, compararemos la tasa de retorno esperada en octubre de 2000 con la de octubre de este año, a partir de información provista por conocidas revistas de extensión y de informantes calificados. El cultivo es Soja RR para el oeste y sudoeste de Buenos Aires. El aumento del valor del arrendamiento se supuso en 35% con respecto al año 2000/2001. En el modelo se supone que tanto los pagos del arrendamiento y el de compra de insumos se realizan en mayo y no en el momento de la siembra. Este supuesto se explica porque se supone que desde esa fecha están los fondos inmovilizados esperando ser invertidos en el cultivo.

Como se aprecia, las tasas de retorno determinadas son considerablemente diferentes. Mientras que en octubre del año 2000 se esperaba un retorno de 35,06% anual, en octubre de este año el retorno que se pretende del cultivo es 20,14%. Si bien los niveles de riesgo se suponen constantes, el retorno del cultivo ha sufrido considerables disminuciones.

Esta inconsistencia económico-financiera se podría explicar por el desequilibrio del mercado financiero, que se trasladado a la soja. La ausencia de oportunidades de inversión ha producido que los inversores acepten para un mismo nivel de riesgo, un menor retorno. Para que el retorno esperado de octubre de 2003 coincida con el del año 2000, el alquiler que como máximo se podría pagar es de u$s 208/ha/año.

No obstante ello, si se utilizan indicadores económicamente «sesgados» como es el tradicional margen bruto, que impone criterios contables, y además, se supone que el productor no paga alquiler porque el campo es propio, el resultado de la comparación podría ser diferente.

• Resultado

Como se puede apreciar, el resultado contable para un productor que es propietario de tierra, es superior al del año 2000.

Sin embargo, como vimos al comienzo, desde el punto de vista económico y financiero el cultivo de soja está ofreciendo un retorno mucho más bajo que el que debería ofrecer según los niveles históricos de riesgo. Este es un ejemplo claro para verificar los problemas que ofrecen los indicadores contables (en este caso el margen bruto), para la toma de decisiones económico-financieras. Si observamos en los flujos de fondos los valores de alquiler para cada año, detectaremos fácilmente que la mayor parte del resultado contable que evidencia el margen bruto (u$s 169,90 y u$s 177,43 para cada año), el productor podría obtenerlo simplemente alquilando el campo, sin necesidad de correr riesgos desproporcionadamente altos.

Este ejercicio puede resultar contra intuitivo. Mas allá de que la percepción sea que el negocio agropecuario y en particular la soja mejoró considerablemente, lo que se verifica es que por el contrario desde el punto de vista económico y financiero empeoró, ya que el retorno cayó prácticamente a la mitad y no hay razón para suponer que los niveles de riesgo hayan disminuido. Quienes se han visto sumamente beneficiados en dólares son los propietarios de tierra, no así los agricultores «puros».

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