En conflicto, "sojización" crece en América del Sur
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Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
Los campos
de Brasil y de
la Argentina
representan
más de 90
por ciento de
la producción
del sur del
continente.
Al respecto, el especialista Eduardo Gudynas, de la organización no gubernamental uruguaya Observatorio en Agropecuaria y Sustentabilidad (OAS), advirtió en su última investigación que «las principales empresas de soja que trabajan en Uruguay son argentinas o están asociadas con empresarios argentinos, como El Tejar y Agro Negocios del Plata», lo que motivó que en cinco años las tierras cultivadas con soja crecieran 100% en las márgenes del río Uruguay.
Uno de los primeros problemas ambientales que se detectaron en Uruguay fue el posible deterioro del agua y de la tierra, que se reflejó en la apicultura, lo que fue admitido por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) luego de insistentes reclamos de apicultores que denunciaron la merma de abejas en cercanías a campos de soja.
En Paraguay, la violencia rural rodeó a la soja con protestas seguidas de muertes por el derecho del acceso a la tierra o los impactos negativos de los agroquímicos. Este país junto con Uruguay exporta soja a la Argentina, que posee mayor capacidad de transformación en aceites y harina.
Brasil soporta fuertes reclamos ciudadanos por la deforestación amazónica, que llegó a la tasa de 3 millones de hectáreas por mes en la zona de los Cerrados.
En nuestro país, hay 60 millones de hectáreas de tierras degradadas y se pierden 500 hectáreas de suelo por día. Así lo señalan Carlos Ghida Ddaza, Hugo Marelli y Edgardo Weir, del Instituto Nacional de Investigación Agrícola de Marcos Juárez.
Si bien la siembra directa disminuye los riesgos de degradación de la tierra, no alcanza sin rotación, analizan los especialistas.
No obstante los señalamientos, el avance de la soja continuará, porque se calcula que dentro de dos años, la producción mundial de biodiésel, combustible derivado del aceite vegetal, será de casi 17 millones de toneladas, extraídas de 11% de la producción aceitera que para esa época llegará a los 150 millones de toneladas.
En las proyecciones, Brasil y la Argentina ocuparían el cuarto y quinto lugar, respectivamente, en fabricación de biodiésel, detrás de Estados Unidos, Alemania y Francia.


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