19 de marzo 2008 - 00:00

En conflicto, "sojización" crece en América del Sur

Los camposde Brasil y dela Argentinarepresentanmás de 90por ciento dela produccióndel sur delcontinente.
Los campos de Brasil y de la Argentina representan más de 90 por ciento de la producción del sur del continente.
Productores de Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y la Argentina ocupan un total cercano a los 45 millones de hectáreas de soja, con una producción anual que podría llegar a los 118 millones de toneladas en conjunto y que el año pasado concentró casi la mitad de la cosecha mundial.

La producción de soja se expande alentada por los altos precios internacionales y por la sostenida demanda del principal comprador mundial, que es China (importa casi 34 millones de toneladas por año), a la que se suman otros países asiáticos.

Una nueva generación de agricultores que buscan altas y rápidas ganancias en el corto plazo surgió en el Mercosur, pero también enfrentan peligros como el veloz deterioro ambiental por falta de rotación de cultivos, endeudamiento de la pequeña y mediana producción y el avance de la implantación sobre las fronteras ganaderas y tamberas, además de problemas para financiar los insumos del agro.

En este nuevo panorama, América del Sur supera a Estados Unidos, primer productor mundial, con 118 millones de toneladas de soja que espera cosechar en la actual campaña 2007-2008.

Brasil produciría 62 millones de toneladas (52% de la producción de América del Sur), y la Argentina estima recolectar 47 millones de toneladas (40%); el resto de la participación está concentrado en Paraguay (6,5 millones de toneladas), Bolivia (1,5 millón de toneladas) y Uruguay, que podría duplicar su producción anterior y llegar a las 800 mil toneladas.

El crecimiento de este cultivo no es homogéneo en el continente, ya que se el rápido avance incluye conflictos sociales y económicos por la utilización de la tierra y la renta. De hecho, la Argentina inauguró este año la temporada de reacciones, con el paro del campo iniciado el miércoles de la semana pasada y que ahora parece no tener fecha de finalización. El levantamiento se produjo contra el nuevo esquema de retenciones móviles a los derechos de exportación que incrementó la imposición sobre soja, girasol y sus subproductos. Justamente, por este motivo, en los últimos años varias empresas argentinas de siembra comenzaron a mudarse a Uruguay, donde no deben pagar la alta retención.

  • Asociaciones

    Al respecto, el especialista Eduardo Gudynas, de la organización no gubernamental uruguaya Observatorio en Agropecuaria y Sustentabilidad (OAS), advirtió en su última investigación que «las principales empresas de soja que trabajan en Uruguay son argentinas o están asociadas con empresarios argentinos, como El Tejar y Agro Negocios del Plata», lo que motivó que en cinco años las tierras cultivadas con soja crecieran 100% en las márgenes del río Uruguay.

    Uno de los primeros problemas ambientales que se detectaron en Uruguay fue el posible deterioro del agua y de la tierra, que se reflejó en la apicultura, lo que fue admitido por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) luego de insistentes reclamos de apicultores que denunciaron la merma de abejas en cercanías a campos de soja.

    En Paraguay, la violencia rural rodeó a la soja con protestas seguidas de muertes por el derecho del acceso a la tierra o los impactos negativos de los agroquímicos. Este país junto con Uruguay exporta soja a la Argentina, que posee mayor capacidad de transformación en aceites y harina.

    Brasil soporta fuertes reclamos ciudadanos por la deforestación amazónica, que llegó a la tasa de 3 millones de hectáreas por mes en la zona de los Cerrados.

    En nuestro país, hay 60 millones de hectáreas de tierras degradadas y se pierden 500 hectáreas de suelo por día. Así lo señalan Carlos Ghida Ddaza, Hugo Marelli y Edgardo Weir, del Instituto Nacional de Investigación Agrícola de Marcos Juárez.

    Si bien la siembra directa disminuye los riesgos de degradación de la tierra, no alcanza sin rotación, analizan los especialistas.

    No obstante los señalamientos, el avance de la soja continuará, porque se calcula que dentro de dos años, la producción mundial de biodiésel, combustible derivado del aceite vegetal, será de casi 17 millones de toneladas, extraídas de 11% de la producción aceitera que para esa época llegará a los 150 millones de toneladas.

    En las proyecciones, Brasil y la Argentina ocuparían el cuarto y quinto lugar, respectivamente, en fabricación de biodiésel, detrás de Estados Unidos, Alemania y Francia.
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