La energía y los combustibles son claves a la hora de definir cualquier planteo agroindustrial productivo.
El actual crecimiento de la economía del país demanda un consumo de energía muy importante que agota toda la capacidad de generación que existe trabajando a pleno. La falta de política energética del actual gobierno -al mantener congeladas las tarifas y cambiar las reglas de juego en el tratamiento impositivo a las empresas en forma permanente- ha impedido hacer las inversiones necesarias y ha provocado la actual crisis energética que por fin terminó aceptando: ya sea a través de los anuncios diarios que hace para ahorrar energía o mediante la diagramación de las políticas que los empresarios tienen que llevar adelante para generar su propia energía. Esta es la única manera de atender la mayor demanda para sostener su propio crecimiento.
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Sólo con observar que las refinerías petroleras están hoy en el orden de los 12.000.000 de metros cúbicos por año -es decir, un volumen igual a 1998-, es suficiente para que el gobierno cambie su actitud. El reclamo generalizado de dirigentes y funcionarios en todo el interior ante la falta de gasoil para seguir los procesos productivos y de servicios específicos de la época confirma que no estamos en condiciones de atender dicha demanda.
Mucho menos, vamos a poder atender una demanda mayor de todo el sistema productivo en los próximos meses por falta de refinación y, por lo tanto, vamos a tener que apelar a una mayor importación de gasoil que la dispuesta por ley, que hoy cuesta 33% más que el nuestro, a pesar de la eliminación de los impuestos al gasoil importado.
O seguimos manteniendo una política energética electoralista o empezamos a pensar en el crecimiento del país en un marco igualitario para todos, sin marginados ni desocupados, achicando la brecha de la desigualdad entre ricos y pobres que se ensancha gracias a las políticas actuales.
Necesidad
A nivel mundial, cada punto de crecimiento del PBI se logra con 0,65% de crecimiento energético. En la Argentina, por cada punto de PBI precisamos 1,2% o 1,3% de crecimiento. Es decir que necesitamos el doble de lo que se precisa en el mundo. Por lo tanto, el desafío es -además de crecer en extracción y refinación de petróleo- mejorar fundamentalmente nuestra eficiencia para poder ser un país más competitivo.
Hecho el diagnóstico, quiero enumerar algunas de las ideas que deben tener una política de Estado en el tema de energético para que le permita al país poder atraer invasiones y dar seguridad jurídica, como ocurre en los países confiables. Entre ellas, cabe mencionar:
Actualizar las tarifas a valores internacionales. Deben hacerse en el corto plazo un cronograma y un sistema que se cumplan y se respeten para no agravar la inflación en el país.
Definir políticas permanentes de extracción, de refinería y de distribución de hidrocarburos para que quienes tengan que hacer las inversiones y administrarlas sepan a qué atenerse, más allá de los vaivenes del precio del petróleo en el mundo.
Manejar las importaciones y exportaciones de hidrocarburos con el criterio comercial, que lo hacen los países que operan en el mercado internacional.
Mientras subsistan diferencias entre los precios del gasoil que necesitamos importar, debemos definir quién se hace cargo de las diferencias de su precio; también debemos agilizar la importación de cualquier país para que el insumo esté en tiempo y forma para no paralizar las fuerzas productivas del país.
Fijar políticas más estrictas de ahorro de combustibles hasta que se equilibren los faltantes que se van a producir en el corto plazo.
Reanalizar la matriz de producción automotriz según el combustible que use.
No sería objetivo si no hablase, para concluir, del gran aporte que viene haciendo a esta emergencia el sector agropecuario y agroindustrial, por la gran capacidad de ahorro de energía que realizó, a pesar de su gran crecimiento productivo y de exportación en estos últimos años. Respecto del productor, hay que mencionar el menor consumo de gasoil en el sistema de siembra directa, el uso de cosechadoras más grandes con el complemento del uso del sistema de embolsado en el mismo campo para poder desplegar toda sus capacidades de trabajo y un aprovechamiento más efectivo de la estructura de camiones; y en cuanto a la agroindustria en general, las grandes inversiones realizadas que tienen la capacidad de producir un mayor volumen de productos elaborados, con los mismos combustibles que antes consumían.
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