26 de enero 2005 - 00:00

Entusiasman buenos precios para el maní

El crecimiento de la actividad manisera permitió el desarrollo de un mercado interesante para los productores en Córdoba.
El crecimiento de la actividad manisera permitió el desarrollo de un mercado interesante para los productores en Córdoba.
El cultivo del maní ha sido y sigue siendo el cultivo cordobés por excelencia. El 95% de la superficie sembrada en el país está en la provincia de Córdoba. También tiene su historia en nuestra región; algunos amigos, con muchos años de campo, me cuentan que en la década del '40, cuando el trigo era el principal cultivo, empezaron a probar con una planta muy curiosa que florecía arriba y fructificaba abajo del suelo. Por esos años se sembraba un maní colorado, llamado colorado de Córdoba, que maduraba en 100/ 110 días, rendía poco, entre 7 u 8 quintales por hectárea y cuyo destino era la obtención de aceite.

Tuvieron que pasar muchos años para que se produjera una revolución en el cultivo de maní. Y la misma fue muy grande, se produjo en la década del '80, cuando algunos productores innovadores visitaron la zona manisera de Estados Unidos y trajeron la variedad que en ese momento era el boom por esos pagos: el florunner
. La incorporación de este cultivar no sólo duplicó los rendimientos, sino que permitió el desarrollo de la industria seleccionadora de maní y el comienzo de la participación de la Argentina en el mercado mundial de maní confitería. Florunner es un cultivar de alto rendimiento muy exigente en tecnología, y fue así como fue necesario incorporar el uso de herbicidas de presiembra o preemergentes, herbicidas selectivos y la gran novedad de la época, los fungicidas para controlar «viruela».

Luego aparecieron las arrancadoras invertidoras, las cosechadoras a granel con dientes flexibles, las secadoras y una gran inversión en las plantas seleccionadoras que las posicionó como las más modernas del mundo.

Entramos en la década del '90, y parecía que el maní argentino no tenía techo en calidad y rendimiento, y fue así como a fines de la década la Argentina llegó a posicionarse como el primer exportadorde maní confitería del mundo
. Después vino la debacle. Empezaron a aparecer los problemas en la producción, y las dificultades para encontrar las soluciones. Los productores sembraban maní, tenían lotes con buen nacimiento y excelente desarrollo, y en el mes de febrero empezaban a aparecer plantas muertas, problema que se iba incrementando rápidamente y, en los primeros días de marzo, tenían que arrancar el maní cuando aún le faltaba un mes para madurar. Por supuesto los rendimientos eran mínimos y la producción de bajísima calidad.

Resultado: un fracaso económico. Muchos productores abandonaron el cultivo. Los de mayor capacidad económica se fueron a sembrar a tierras que no conocían el maní al sur de la provincia. La frontera cada año se corría más al Sur. Los rendimientos logrados en esas tierras eran y son en general muy buenos, pero no están al alcance del pequeño productor.

• Rotación

El desafío fue encontrar cómo seguir sembrando maní, en el centro de la provincia, en la tradicional zona manisera y cerca de las plantas seleccionadoras. La propuesta para que los pequeños y medianos productores pudieran seguir sembrando maní fue que el productor siga usando su maquinaria, rotando con los cultivos comunes de la zona, como la soja y el maíz, para demostrar que el maní es un cultivo posible y necesario en nuestra zona. Para ello nos propusimos evaluar lo que cualquier manual de agronomía indica: labranzas conservacionistas sumadas a rotaciones largas. Los resultados no se hicieron esperar. En pocos años comprobamos que, cuando el maní es sembrado una vez cada cuatro años en el mismo lote, los problemas de hongos del suelo son mínimos, y nos permiten obtener buenos rendimientos y buena rentabilidad. No puedo asegurar que los buenos precios actuales serán permanentes, pero sí puedo asegurar que la calidad del maní argentino es reconocida en el mundo y sí podemos ofrecer todos los años la cantidad que el mercado mundial nos está requiriendo, estaremos afirmando el origen argentino en los mercados más exigentes y la demanda será sostenida. Muchos productores de la zona que tienen toda la maquinaria para maní, que poseen el conocimiento para cultivarlo y tierras que, con buen manejo, permiten obtener excelentes rendimientos, deberían considerar volver a cultivarlo.

• Alternativa

El maní es un cultivo noble, bien conducido da grandes satisfacciones y, después de arrancado y cosechado, deja excelentes lotes para intentar la siembra de trigo y volver a un planteo de siembra directa. En agricultura, como en cualquier orden de la vida, no todo es blanco o todo negro. La rotación de cultivos es imprescindible tanto para la soja como para el maíz, y el maní es una alternativa interesante. Lo mismo ocurre con las labranzas. Escucho muchos productores que me dicen: después de 5 años de siembra directa es una pena enterrar la capa de rastrojos que he logrado. Pero, por otra parte, sabemos que la continuidad de la siembra directa también tiene sus desventajas, como son el aumento de insectos del suelo y la estratificación en superficie del humus logrado. La inclusión del maní en la rotación, sembrado en directa o con mínima labranza, seguirá manteniendo el rastrojo en superficie hasta el momento del arrancado. Si inmediatamente después de cosechado el maní le sembramos trigo, el período con el suelo descubierto es mínimo.

En resumen, un productor de la zona central de la provincia de Córdoba no puede desperdiciar la oportunidad de obtener una buena rentabilidad con el maní. Los precios son buenos y la tecnología para tener buenos rendimientos está disponible.

(*) INTA de General Cabrera

Dejá tu comentario