29 de marzo 2006 - 00:00

Esquema comercial de cortes beneficiaría a productores

La estrategia económica para frenar la suba de precios de la carne, hasta ahora, resulta tan contradictoria como ineficaz. Las propuestas se resumían, hasta hace unos días, tan sólo a la administración de precios o a la amenaza de mayores derechos de exportación ( retenciones).

Ahora, en un grave quiebre de las reglas de juego, se prohíbe directamente la exportación, lo que implica, en principio, algo más de oferta interna, pero menor producción global. En caso de darse el efecto buscado, se trata de «pan para hoy, hambre para mañana».

• Paradoja

Frente a este cuadro de escasez de oferta, hay que prestar atención al sistema de comercialización interna. Si éste operara, como corresponde, el precio tendería a plancharse y, aunque parezca paradójico, las ganancias de los ganaderos se elevarían. Pero, como todavía subsiste el ineficiente sistema de media res, ello no puede darse. No puede darse porque la oferta no está donde debe estar.

¿Acaso el sistema de media res asegura la oferta donde está la demanda? La respuesta es no
, pues el sistema toma el producto como una unidad, cuando en rigor constituye un conjunto de partes (cortes vacunos), unidos sobre la base de un esquema de oferta.

Este sistema no toma en cuenta qué es lo que sus clientes desean y de qué modo puede satisfacerlos. De esta forma, el sistema induce a una inadecuada valorización de producto como resultado de una ineficiente asignación en los lugares de venta. Con sólo caminar por las carnicerías del interior, uno puede advertir que un kilo de asado vale más o menos igual que uno de lomo. Es inaudito: ciertos cortes son ofertados en donde no hay demanda para ellos y viceversa.

• Nuevo esquema

Así el cuadro, se necesita un nuevo esquema comercial basado en cortes, para que el mercado pueda operar sobre los segmentos de demanda. Ello solucionaría los problemas vigentes y la presión inflacionaria. No come lo mismo la gente que reside en La Recoleta que la que vive en el Bajo Flores. El cambio propuesto podría moderar el aumento de los precios en el presente inmediato, y al transitar el ciclo productivo, incrementando simultáneamente la oferta, se generaría más riqueza en una industria donde trabaja más de medio millón de personas, a lo largo y ancho del país, y es la base de muchas otras actividades.

Claro está que el problema irá desapareciendo con en el incremento de la oferta. Ese sería el camino estructural. Lamentablemente, por el momento, el productor enfrenta un cuadro de inestabilidad que no le permite aprovechar una demanda interna y externa sostenida. Y la política económica se dirige a mantener un elevado de oferta en el mercado interno, anulando la exportación.

Justo en este momento en que los competidores del mundo están con problemas y cuando se abren interesantes mercados como el de Chile y Rusia. En lugar de mayor producción en el mediano y largo plazo, por ahora, se prioriza el corto plazo.

Una mayor producción necesita tiempo. El período de casi tres años, desde que un productor retiene una vaca para preñarla, hasta que vende un novillo de más de 400 kilos, es demasiado largo.

• Posibilidades

Es cierto el problema no se va a solucionar en breve tiempo. Pero, si trabajamos sobre cortes, se abren otras posibilidades para amortiguar las subas y para permitir que los cortes más populares alcancen a los consumidores a precios accesibles. Resulta válido, entonces, que los derechos de exportación se apliquen sólo a determinados cortes para que ellos lleguen al consumidor en forma más barata; y los restantes, que se exporten sin impuesto alguno. Que los lomos se vendan sin retenciones, por ejemplo.

Así, la producción se verá estimulada y, a la larga, los precios internos tenderán a la baja en un contexto de exportaciones crecientes.

Nadie quiere las retenciones, pero ellas resultan más razonables que prohibir la exportación cuyo costo resulta demasiado alto para el país. Bien vale rever tal medida. Estamos todavía a tiempo. Caso contrario, el daño a la economía general será muy grave, pues la cadena cárnica envuelve múltiples eslabones. De allí que no es descabellado prever un cuadro de conflictos en ciernes.

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