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Según las estimaciones del organismo, en 2004 el consumo interno total ascendió a 2,469 millones de toneladas res con hueso, absorbiendo 82,4% de la producción total.
Pero consideramos que este elevado nivel de consumo será difícil de mantener en los próximos años, si se confirma que la expansión de la producción estuvo basada en la liquidación de stocks. Más aún, si tenemos en cuenta la continua ampliación de acceso a mercados internacionales para las carnes frescas y congeladas argentinas, a medida que mejora el status sanitario del país (China en los próximos meses y EE.UU. para finales de año). Porque en ciertos tipos de cortes, la competencia con mercados que pagan precios en dólares y euros, por ejemplo, hará que los precios internos suban sensiblemente y su demanda se reduzca en consecuencia.
En los primeros once meses de 2004 los frigoríficos realizaron embarques por 483.843 toneladas res con hueso por un valor total de 768,3 millones de dólares fob. En comparación con enero-noviembre de 2003 los volúmenes aumentaron 44,0% y los valores 53,6%, habiéndose explicado la diferencia por una mejora en el precio promedio de las ventas externas (6,6%), que llegó a 1.588 dólares fob por tonelada.
Según las estimaciones de la CICCRA , 2004 habría cerrado con exportaciones de carnes vacunas por 528.843 toneladas res con hueso por un valor total de 835,3 millones de dólares fob. De esta manera, se alcanzaría el volumen más alto desde 1991 por lo menos. En cambio, en valores seguirían estando por debajo de 1995 y de 1996, ya que los precios promedio resultaron muy inferiores a los registrados en aquellos años (-18%).
Estos guarismos fueron el reflejo de dos hechos importantes: La mejora en el status sanitario que alcanzó y el aprovechamiento de la coyuntura que atraviesa el mercado mundial de carnes, caracterizada por una menor oferta internacional a raíz del problema sanitario en EE.UU. (BSE) y por una sostenida demanda internacional.
Estos dos hechos permitieron acceder a más y mejores mercados y también obtener mayores precios promedio por tonelada exportada. Asimismo, la retracción que registró el dólar estadounidense con respecto a las principales monedas del mundo hasta finales del año pasado, combinada con la política de sostenimiento del valor del dólar que aplicó el Banco Central de nuestro país, permitió a los frigoríficos locales ganar competitividad en términos relativos a otros países competidores que no mantuvieron sus monedas atadas al dólar estadounidense (caso de Australia, Nueva Zelanda, Brasil y Europa, entre los principales). En 2005 todo indica que esto ya no será así. La suba esperada de la tasa de interés en EE.UU. estabilizaría la relación dólar-euro en los niveles actuales, y el Banco Central de nuestro país tendrá mucho menor margen para sostener la relación peso-dólar, sin generar presiones sobre la tasa de interés doméstica y sobre la tasa de inflación.


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