Scholeim Rivenson, creador de la vacuna oleosa contra la fiebre aftosa, falleció el lunes último a los 83 años. Doctor en Veterinaria, Rivenson recibió hace dos años el premio de honor de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE), el primero que se entregó a un investigador latinoamericano, por su trayectoria y su aporte científico en la formulación y elaboración de la vacuna antiaftosa oleosa trivalente, que significó erradicar, después de 120 años, la aftosa en la Argentina.
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En el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) creó el Centro de Investigaciones de Ciencias Veterinarias, del cual fue director. El especialista comenzó por estudiar cómo se organizó la lucha contra la aftosa en todos los países que la sufrían. Finalmente, en la década del '70, creó la vacuna oleosa para la cual se realizaron instalaciones especiales en la Patagonia. Para llegar a ser un país libre de aftosa sin vacunación, Rivenson aseguraba hacían falta tres estructuras fundamentales: «un servicio epidemiológico capacitado para detectar de inmediato la aparición de un foco y hacer con rapidez el diagnóstico; un equipo de profilaxis, que erradique ese foco para que no se extienda; y la Policía sanitaria.