La pregunta que el mercado hoy más se formula es hasta dónde puede llegar esta declinante tendencia en la que la plaza granaria se encuentra inmersa desde hace prácticamente diez meses. La respuesta no es fácil de responder, y la coyuntura actual obedece a una importante recomposición en el escenario productivo de los principales países productores, con el consecuente crecimiento en las existencias finales.
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Según Anne Frick, la analistade Prudential Finantial, la posición de soja marzo en el Chicago Board of Trade podría lograr sostenerse por encima de los u$s 5,10 por bushel (u$s 187,40 por tonelada). Esto es, muy cerca del cierre del viernes. Si esto se materializa, es posible que podamos observar que los precios de la posición de soja mayo del CBOT penetren los u$s 5,71 por bushel (u$s 210,00 por tonelada) en un rebote alcista durante la primavera boreal. Las posiciones marzo y mayo del CBOT cerraron la semana en u$s 5,14 y u$s 5,13 por bushel, respectivamente (o u$s 188,90 y u$s 188,50 por tonelada).
Generalmente, febrero no es bueno para las cotizaciones de soja. En este mes, se manifiesta un fenómeno que los norteamericanos han denominado el efecto John Deere, es decir, el momento en el cual los « farmers» deben cancelar sus compromisos económicos y, en consecuencia, suelen desprenderse de mercadería para afrontar estos gastos. Tomando en cuenta los últimos diez años, en el mes de febrero se registraron bajos en los contratos de soja en seis oportunidades, siendo la fecha promedio de esta baja el día 14 de febrero. No obstante, dentro de este escenario bajista, aún resulta posible encontrar, dentro de este contexto, algunas noticias constructivas. 1. En principio, la mentalidad bajista se apoderó también de los consumidores, que postergan compras de cobertura a la espera de precios más bajos. Algo opuesto a lo que acontecía hace un año, cuando se aceleraba el proceso de cobertura ante la expectativa de precios crecientes.
Esta actitud cuenta con el potencial de acelerar el proceso de mejora en las cotizaciones si algo falla en el escenario productivo de Sudamérica. China sigue siendo un destacado comprador de soja, y esto a pesar de que los últimos datos oficiales dan cuenta de una cosecha total en ese país de 470 millones de toneladas, 9% por encima de lo obtenido el año anterior. 2. La actividad de venta del productor norteamericano y la de sus pares argentinos y brasileños han sido muy pausadas en esta campaña, a la espera de una mejora en las cotizaciones. Esta actitud ha determinado que, en los EE.UU., los procesadores hayan tenido que elevar las primas para poder hacerse de mercadería y así atender sus compromisos externos. 3. En Chicago, existe una importante cantidad de contratos de venta en manos de fondos de materias primas que, tarde o temprano, deberán deshacer estas operaciones con otras contrarias.
• Poder de compra
Si bien existe la posibilidad cierta de enfrentar precios aun más bajos que los actuales, ellos seguramente no perforarán los niveles registrados hace seis años, cuando el mundo contaba con una estructura de demanda menos ambiciosa que en la actualidad. También hay que tener en cuenta que la flojedad del dólar respecto de las monedas de los países importadores ha generado un poder de compra adicional en el curso de los últimos dos años. Este abaratamiento relativo de los precios de los granos se acentúa con cotizaciones flojas como las actuales.
Mientras tanto, en los EE.UU. se comienza a pensar lentamente en cómo será la próxima campaña agrícola de los cultivos del verano boreal. La amenaza de la roya en ese país constituye todo un desafío, así como el modo en que se preparan para combatirlo. En esta materia, los norteamericanos deberán aprender de la experiencia brasileña de las últimas tres campañas en las que tuvieron que convivir con este hongo. En este sentido, se han desarrollado estrategias preventivas muy interesantes, como la siembra temprana de lotes «centinela» para descubrir anticipadamente la presencia de esta enfermedad y así actuar rápidamente.
De acuerdo con los datos suministrados por el Departamento de Investigación Económica del USDA, la presencia de la roya asiática en esta próxima campaña norteamericana generarápérdidas de entre u$s 640 a u$s 1.300 millones. A raíz de la propagación de la enfermedad, se estima que un millón de acres (unas 400 mil hectáreas), normalmente destinadas a soja en el sudeste del país, se cultivarán con algodón.
Según un material distribuido por nuestra Consejería Agrícola en Brasil, en la que extracta algunas declaraciones del ministro de Agricultura Brasileño, Roberto Rodrigues, 2005 será un año crucial para la agricultura brasileña. Destaca la marcada baja de los precios internacionalesde cultivos relevantes para Brasil, como soja, maíz, trigo, algodón y arroz, que tuvieron récord de producción en todo el mundo.
A esta situación hay que añadirle la debilidad del real contra el dólar, que se encuentra en los niveles más bajos en dos años. Rodrigues se mostró, sin embargo, optimista respecto del posicionamiento de su país en relación con la agricultura energética, destacando los avances ya alcanzados en materia de bioenergía, que será el gran desafío de este siglo.
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