Desde finales de la década del '90 la economía mundialdel algodón se encuentra en un estado de depresión crónica respecto de sus precios.
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El promedio de los valores internacionales, ajustado por inflación, tropieza en su punto más bajo desde la Gran Depresión de 1930. Antes de ingresar al nuevo milenio, los subsidios de los países desarrollados llevaron el precio de 90 a 30 centavos de dólar la libra. Sin embargo, en los últimos tiempos logró cierta recuperación internacional. En Nueva York, el algodón cotiza en la actualidad a 60 centavos. Sin lugar a dudas, la crisis de los precios en el mercado mundial del algodón obedece a los subsidios de los Estados Unidos a su producción y que la OMC se encargó de fallar en contra, la semana pasada. Nadie podrá anticipar qué pasará con esta decisión, luego de que el Secretario de Comercio de los Estados Unidos lanzó una velada amenaza: «Apelaremos el fallo hasta las últimas consecuencias...».
Desde 1999, el total de subsidios de los Estados Unidos a su sector algodonero fue superior a 13 mil millones de dólares, mientras que la tasa promedio de subsidiarización fue de 95%. El impacto de los bajos precios internacionales sacudió fuertemente la estabilidad del empleo en las 12 provincias productoras de nuestro país. Entre 1999/2002 fueron despedidos 70.400 trabajadores del algodón, representando una reducción de 64% de empleos directos e indirectos. De acuerdo con estimaciones privadas, existen miles de trabajadores no registrados, que incrementaría esa pérdida de trabajo en más de 100.000 personas. A pesar de estar tecnológicamente en igualdad de condiciones con cualquier país del mundo, ser altamente competitivos y que la calidad del algodón alcance altos índices de estandarización, nuestro país ha sufrido en los últimos 6 años -por esta crisis mundial-un descenso productivo que redujo las hectáreas sembradas de 1.100.000 a 170.000. • Plan Quinquenal
El desafío de cambiar esta tendencia decreciente es lo que motivó a la Cámara Algodonera y a la Fundación Pro Tejer a presentar el Plan Quinquenal de Recuperación de la Producción Algodonera que hemos denominado «Algodón: un cultivo social». La propuesta auspicia la creación de 100.000 empleos y la siembra de 500.000 hectáreas adicionales. Su puesta en marcha requiere un régimen de promoción de inversiones, a través de un corrimiento impositivo por 380 millones de pesos, más 127 millones que serán aportados por los productores -lo que hace un total de 507 millones de pesos-para financiar la siembra y la cosecha del algodón. Este beneficio no podrá ser utilizado por el productor para la compra de tierras ni bienes de uso. Asimismo, se solicita una rebaja del IVA a 10,5% para el primer eslabón de la cadena que permitirá dos cosas importantes: acotar la evasión y ampliar la base tributaria en toda la cadena textil, toda vez que el valor agregado, desde el primer eslabón hasta el último, suma 7.200 millones de pesos. Es por eso que sostenemos -sin temor a equivocarnosque el valor fiscal de esta iniciativa es neutro.
Le hemos propuesto al gobierno que acepte este corrimiento impositivo por cinco años. De esta manera habrá tomado la decisión de declarar la producción del algodón de interés estratégico nacional.
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