Ganaderos no quieren recibir "subsidios"

Campo

Los que todavía estamos en la actividad ganadera teníamos la sana costumbre, al levantarnos todas las mañanas, de escuchar los informes de los mercados para así saber cómo manejarnos.

Hoy vemos con estupor la irrupción de precios sugeridos, fingidos y/o apretados, que desvirtuaron los mercados y dejaron sin sentido nuestro hábito de estar informados. Aunque parezca mentira, es la triste realidad que nos toca vivir.

Una tablita perversa erosiona toda posibilidad de crecimiento, nivela para abajo y compromete seriamente el futuro del consumidor. Léase bien «consumidor», como veremos más adelante.

Estos destratos permanentes e incomprensibles son muy difíciles de sobrellevar.

Repárese en que se llegó a decir que el costo de producción de un kilo de carne vacunacostaba al productor $ 1,40. Un verdadero despropósito.

Sería bueno que se explicite cómo se hace para lograr ese cometido con dicho importe para otorgar el Nobel a la producción ganadera.

Con el pretexto de asegurar la provisión de carne al consumo interno, se pone en vigencia la Resolución 1.378/2007, «subsidio al feed lot», tomando una conversión de 6 kg de maíz por kilo de carne; ahí podemos considerar que tomando sólo el costo en maíz, sería $ 2,40 el costo del kg sin subsidio, con lo cual se aprecia que es muy distinto del $ 1,40 planteado anteriormente.

Vemos que sólo se contempla 14% de la faena nacional. Si consideramos 2.000.000 de cabezas faenadas en feed lot sobre un total de 14.000.000 anuales, repárese en que, a su vez, estos animales deben provenir de feed lot empadronados y registrados, lo que disminuye la alícuota citada anteriormente.

Este subsidio dirigido omite otra realidad en el campo argentino, que no es otra que la suplementación estratégica, vital e indispensable en todo sistema ganadero eficiente.

  • Incógnita

    Hacer silos de maíz, embutido de grano húmedo, rollos u otros granos no tiene consideración alguna.

    Nosotros no estamos a favor ni propiciamos subsidios. El Estado recaudando actúa de una forma; pagando, es toda una incógnita, de la cual no queremos ser rehenes. Pero no por ello podemos dejar de marcar anomalías y asimetrías que ocurren y no son provocadas por los ganaderos. Otro problema futuro con los subsidios será el precio del gordo «sugerido».

    Todas estas incertidumbres están llevando peligrosamente nuestros rodeos a una liquidación de vientres. Cada vez es mayor la participación de vacas y vaquillonas preñadas en las playas de faena. Esto nos conduce al abismo sin retorno.

    No lo queremos y estamos a tiempo de cambiarlo. Lo nuestro no es crítica por la crítica misma, es propuesta y concreta, por cierto.

    Para que marche una actividad, debe tener mercados, hoy intervenidos. Debe respetarse el precio que surge entre la oferta y la demanda para el desarrollo del sector. Estamos a tiempo, si se respeta el mercado y se crean verdaderos estímulos.

    Debería crearse un mecanismo de fácil aplicación y control de diferimientos impositivos en cría vacuna en todas las provincias argentinas.

    Se deben otorgar amortizaciones acordes con la inversión para ser descontadas a menor plazo y también motivar la inversión y el desarrollo de tecnología disponible.

    El campo y su gente siempre han respondido; es hora de que le respondan a él.

    La oferta aumentará si atendemos a la demanda. ¿Hasta cuándo se atentará contra ella?

    ¿Hasta cuándo se dilatarán y trabarán perversamente los ROE?

    Ahora vuelve Rusia al mercado. ¿Tampoco la atenderemos? ¿Seguiremos dejando crecer a Brasil, Uruguay y Paraguay por impericia propia y no por virtudes ajenas?

  • Vuelco

    Estas desprolijidades hacen dejar al productor la ganadería, volcarse masivamente a la agricultura que, pese a las desmedidas e injustas retenciones, tiene el panorama local e internacional más claro o menos « moreno».

    Cada día hay más pueblos fantasma, la población rural envejece y el recambio es menor y dificultoso. El joven quiere horizonte, no incertidumbre. Busca reglas de juego claras; al no encontrarlas, toma otro rumbo y acrecienta en forma agigantada esas dos generaciones faltantes de vacas que no están y de hombres que se fueron. Si la población crece y demanda más proteínas, específicamente carne bovina, errores de funcionarios que pasan dejan y dejarán consecuencias para los que quedan y están.

    Señores consumidores, nosotros producimos; en este clima, es muy difícil que nuestros hijos y nietos quieran continuar con nuestras cicatrices, nuestros sinsabores y nuestro capricho de sentir el mugido de nuestras vacas. Ellos no tienen el mismo temple ni sentimiento encontrado.

    Por ello, sabrán ustedes reclamar a quien corresponda cuando nos falte el bife a los que habitamos el país con forma de costeleta.
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