9 de junio 2004 - 00:00

Girasol silvestre cumple un rol clave en cultivo

El girasol cultivado (He lianthus annuus L.), por ser una planta que tiene semillas productoras de aceite comestible, es una especie que tiene una gravitación económica importante en varios países del mundo, entre los cuales debe mencionarse a la Argentina.

Se han reconocido en el género Helianthus 49 especies. Todas se encuentran creciendo en forma natural en los Estados Unidos, por lo cual se considera a este país como el centro de domesticación de éstas. Con la excepción del girasol cultivado, el resto de las especies constituye el germoplasma silvestre. En general, el tipo de planta de las especies silvestres es distinto que el del girasol cultivado, dado que presentan, entre otros, semillas y capullos pequeños, estos últimos en gran cantidad.

El girasol silvestre se ha empleado en la alimentación humana y como ornamental. Sin embargo, se considera que el rol más importante que ha tenido es en el mejoramiento del girasol cultivado. La producción comercial del girasol híbrido en todo el mundo ha sido posible porque las especies silvestres han proporcionado el mecanismo genético que posibilita dicha producción. Esto ha determinado que los rendimientos de aceite por hectárea hayan aumentado en forma notable en los últimos 25-30 años.

Por otro lado, las especies silvestres proporcionan los genes que controlan la resistencia a las distintas razas de los hongos que provocan las enfermedades conocidas como mildiú y roya negra. Más recientemente, se han aislado formas silvestres de H. annuus que son resistentes a herbicidas de la familia de las imidazolinonas. Estas mutaciones se han incorporado en el girasol cultivado, y en la actualidad se están comercializando en la Argentina híbridos (no transgénicos) con esta característica. Asimismo, las especies silvestres de girasol presentan otras propiedades de interés, entre las cuales pueden citarse el bajo contenido de ácidos grasos saturados y no saturados, y la tolerancia a suelos salinos y a la sequía.

• Genética

Estas características del girasol silvestre hacen importante la preservación de este reservorio genético al evitar el fenómeno de erosión génica y, de esta manera, disponer de la variabilidad genética necesaria para poder afrontar en el futuro situaciones no predecibles y con ello poder ir liberando al mercado híbridos superiores.

En este sentido, debe mencionarse que la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica a través del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT) en forma conjunta con la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) ha aprobado y financiado en el año 2003 un proyecto de investigación que tiene una duración de tres años y entre sus objetivos está la conservación y evaluación de especies silvestres de girasol de importancia para el mejoramiento genético. Este proyecto tiene su base en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Balcarce y participan investigadores de esta institución y de las universidades nacionales de Mar del Plata y del Sur.

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