El Gobierno argentino subsidiará el salario de los empleados de las industrias cárnicas que se encuentran en crisis debido al cierre de los mercados de exportación que siguió a la reaparición de la fiebre aftosa en el país.
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La crisis que afecta al sector de la industria cárnica, principalmente a los exportadores, ya produjo el cierre de un frigorífico y la licencia de casi 1.200 trabajadores en otros dos establecimientos.
El secretario de Trabajo, Anselmo Riva, anunció en rueda de prensa que el Gobierno subsidiará con 300 dólares a cada trabajador de las empresas en emergencia durante seis meses, que es el tiempo que se calcula que puede tardar "el sector frigorífico en recuperar su nivel de actividad".
El funcionario justificó que la medida se adopta "para evitar que se extingan los contratos laborales de los trabajadores afectados".
"Los frigoríficos no cierran sus puertas. Esto es lo importante. El subsidio es una red mínima de contención de la que se hace cargo el Estado", sostuvo Riva.
De acuerdo con datos de la Federación Argentina de Trabajadores de la Carne, los conflictos provocados por la crisis de la industria frigorífica involucran a 19 establecimientos, con un total de 5.743 trabajadores, cuyo salario promedio es de 600 dólares.
Después de meses de sospechas sobre la reaparición de la aftosa en Argentina, un país que había sido declarado libre de ese mal sin vacunación en mayo del 2000, el Gobierno argentino terminó por reconocer a mediados de marzo la existencia de brotes de la enfermedad en varios puntos del país.
Hasta el momento, se contabilizan oficialmente 92 focos de fiebre aftosa en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, San Luis, Santa Fe y La Pampa.
Además, se estudian otros 26 casos "sospechosos" en las provincias de Santa Fe, Santiago del Estero, Entre Ríos, San Luis y Buenos Aires.
La reaparición de fiebre aftosa en el país ha generado la suspensión de las exportaciones de carne argentina a los principales mercados de este producto, como Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.
Argentina tiene unos 50 millones de cabezas de ganado y es el cuarto exportador de carne del mundo, con unas ventas anuales que superan los 5.500 millones de dólares.
Desde que se desató la crisis, un frigorífico ha cerrado sus puertas, lo que dejó sin trabajo a 300 personas, en tanto que en las últimas horas otros dos establecimientos, Swift y Carnes Pampeanas, han anunciado la licencia de unos 1.200 empleados, vacaciones anticipadas y reducciones de las jornadas laborales.