Alberto Marchionni, propietario de una empresa familiar que produce, procesa y almacena semillas de soja, trigo, avena, maíz amarillo y blanco, inauguró una planta de procesamiento y embolsado de soja de última tecnología. La construcción de la misma fue posible a instancias del apoyo que recibió de una de las principales empresas de tecnología agropecuaria, a la que le venderá su producción de 400.000 bolsas de semillas de soja de calidad magna. Marchionni, quien también vende agroquímicos y fertilizantes reconoció que las inversiones -importaciones de máquinas que se realizaron en noviembre/diciembre del año pasadono hubieran sido posibles sin el aval de Monsanto. Y desde la empresa, Jorge Ghergo, líder del negocio agrícola, sostiene que «se lo eligió como proveedor porque ya era un productor de punta con un conocimiento de la producción de soja». En realidad, Monsanto está tercerizando la producción de semillas se soja que luego coloca en un mercado ávido de lograr altos rendimientos y Marchionni se suma a otros cinco emprendimientos de provisión. Con este marco, y en uno de los mejores años para la rentabilidad agrícola, mientras algunos sectores dirigenciales siguen discutiendo la coyuntura, algunos empresarios apuestan a la actividad agrícola como motor de la economía.
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