Innecesaria discusión sobre las regalías de las semillas
-
El frigorífico Marilú Damiano apuesta a la carne premium y las exportaciones en plena retracción del consumo
-
El frigorífico del creador de Paty entró en concurso con deudas millonarias
Nadie en su sano juicio, puede dudar de la correspondencia de aplicar regalías, royalties o derechos de propiedad intelectual a determinados bienes; tal es el caso de las semillas de soja RR.
No existen dudas de las ventajas de usar las semillas de soja RR, así lo evidenció la conducta de todos o casi todos los agricultores sojeros argentinos. Esto constituyó un hecho, algo fáctico, objetivo, libre de interpretaciones, de creencias, juicios o prejuicios de cualquier origen o naturaleza. La explicación y la motivación es muy sencilla: se abarataron sustancialmente los gastos de producción y los rendimientos se mantuvieron casi iguales; con la ventaja adicional de la siembra directa, una gran contribución al cuidado de los suelos y al medio ambiente. Ergo, todos ganaron.
¿Es justo que los productores paguen por semillas que no compran a Monsanto o sus licenciatarios? La mencionada ley reconoce el privilegio del agricultor argentino, este puede guardar semillas protegidas por derechos de propiedad intelectual para volver a sembrar sus tierras (el uso propio). No es necesario viajar a Alemania para pedir Audiencia Pública de la Oficina Europea de Patentes en Munich. ¿Dónde está el problema? ¡Existe comercio de semillas en negro! Deshonestos y ventajeros venden semillas genéticamente modificadas en negro, amparándose en el derecho que tienen los productores de almacenar semillas para uso propio. Ellos son quienes están en falta y quienes deben constituirse en el blanco de ataque del Estado y de la misma empresa. ¿Por qué las entidades del agro no denuncian y contribuyen a aclarar y resolver el problema?
¿Cuál es la solución? Simplemente la aplicación de la Ley de Semillas, con más fiscalización y con más controles oficiales. Sólo 20% de la venta es fiscalizada, 80% es evasión. Se puede trasponer los términos de esa ecuación con una ligera modificación de la normativa vigente: no más multas para los evasores, éstos deberán ser penados y sin excarcelación. ¿Habrá que modificar la Ley de Semillas? Además, ¿será procedente analizar la Ley Penal Tributaria? Si pensamos, ¿cuál es el rol de la AFIP?
El Estado no puede ser agente recaudador de las regalías de empresas privadas. ¿Terminará recaudando para Monsanto y/o sus licenciatarias? El gobierno cobrará nuevas retenciones; sólo que ahora con el nombre de regalías extendidas, en realidad, serán retenciones extendidas. Debe controlar mucho más el comercio de semillas y no necesita aplicar nuevas retenciones, que son las injustas y abusivas regalías extendidas que pretende Monsanto.
Se está jugando sin aplicar las reglas y fuera del campo de juego. La situación existente nada tiene que ver la soberanía nacional ni con el derecho de los productores. Por último, cabe aclarar, que no existen derechos de propiedad universales y que toda traba o impedimento al libre comercio viola las normas internacionales, tanto del GATT como de la ONC.
(*) Ex subsecretario de Política Agropecuaria Director Fundación Fortalecer



Dejá tu comentario