China Popular, con 1.200 millones de habitantes, tiene importaciones por un valor de 225.000 millones de dólares (25.000 millones de productos agropecuarios) y le compra a la Argentina fundamentalmente aceite, harina, poroto de soja y aceite de girasol. Respecto de las posibilidades de producciones alternativas, se estima que tendríamos buenas perspectivas con aquellas en que nuestro país ya es líder en los aspectos ecológicos y tecnológicos. En ese sentido, deberíamos considerar al maíz pisingallo, producto que actualmente tiene una gran demanda mundial, en la que China podría formar parte en el corto plazo. La Argentina produce en la actualidad 125.000 toneladas, de las cuales exporta 120.000, fundamentalmente a Brasil (50.000 toneladas).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El área sembrada es de alrededor de 50.000 hectáreas, desde el sur de la provincia de Buenos Aires hasta el norte del país. Otro producto con buenas posibilidades es la cebada cervecera. Estamos produciendo cebada de alta calidad y con muy buenos rendimientos. Además debemos recordar que el consumo de cerveza está aumentando aceleradamente en todo el mundo (EE.UU. 83 litros per cápita, Alemania 80 litros, Brasil 53 litros, Argentina 34 litros) y China no va a escapar seguramente de esa tendencia. Otra alternativa es el aceite esencial de limón, de cuyas exportaciones nuestro país ya es líder mundial, llegando en algunos años a exportar por un valor de 40 millones de dólares, fundamentalmente a EE.UU., Inglaterra, México y Países Bajos. Todo el sudeste asiático y especialmente China, es un mercado a explorar para este producto del NOA argentino.
Otra buena posibilidad se presenta en la exportación de madera, ya que China tiene actualmente un déficit de 60 millones de metros cúbicos (tanto para celulosa, como para la construcción y la fabricación de muebles) y se estima que en los próximos años este déficit crecerá aceleradamente. En ese sentido, es sabido que nuestro país aumentó la producción de pinos y eucaliptos, especialmente en la región mesopotámica, pero aún existe una brecha muy grande para alcanzar el máximo potencial de producción. Por otra parte, hay productos que se deberían explorar en el mercado chino, tales como plantas aromáticas y medicinales. Es el caso específico de la manzanilla y el coriandro, rubros ya producidos en la región pampeana y que por la tendencia del mercado de ese país en cuanto al consumo de tés medicinales y conservantes para embutidos, tendrían buenas posibilidades de colocación en el mismo. Estas son algunas primeras consideraciones sobre un tema de vital importancia, en función de poder revertir la actual crisis económica y social por la que está atravesando nuestro país. El mercado chino, con su enorme potencial, debe ser observado por las autoridades con una particular mirada ya que contribuirá, sin lugar a dudas, en un futuro no muy lejano, a ser receptor de productos agropecuarios y agroindustriales de todo tipo, muchos de los cuales ya son producidos en la Argentina o podrían serlo en el corto plazo. Ese es el desafío.
(*) Ingeniero agrónomo, M.Sc.; especialista en Economía Agraria de la EEA Pergamino del INTA.
Dejá tu comentario