La industria aceitera amplía su capacidad instalada
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Mientras se proyecta para 2006 una ampliación de la capacidad instalada que permitiría procesar 39 millones de toneladas por año, el sector continúa mostrando un alto grado de concentración en pocas empresas y una alta participación de firmas extranjeras.
Todo esto convierte a la provincia de Santa Fe en el polo industrial de oleaginosas más importante del mundo.
Estos datos se desprenden del informe Agroalimentos Argentinos II, elaborado por AACREA con el objetivo de analizar la comunidad agroalimentaria de la Argentina con una visión amplia.
El trabajo incluye, además de los capítulos referidos al complejo oleaginoso, temas como cadenas, redes y clusters; investigación y desarrollo; calidad de vida e infraestructura de la población rural y cadenas de valor, entre otros.
El crecimiento de la industria aceitera en la Argentina acompañó a la producción de oleaginosas, que entre 1980 y 2005 se multiplicó por seis (de 7 millones de toneladas en la campaña 1979/80 a 42,5 millones en 2004/05), siguiendo la tendencia mundial de aumento de demanda y consumo de aceites. Hoy, la Argentina es el primer exportador mundial de aceite de soja y girasol.
En la campaña 2003/04, el 75% de la soja y el 95% del girasol producido en el país se destinaron a la molienda. El 93% de la producción de aceite de soja y el 77% de girasol se exportaron.
La clave del crecimiento industrial fue el aumento en la eficiencia, pero este proceso demandó una gran transformación en el sector, con fuertes inversiones en infraestructura portuaria y en diversos puntos de la logística, e innovaciones en tecnología de crushing y refinación de aceites.
Esta situación llevó a que disminuyera el número de fábricas y aumentara la capacidad de molienda diaria y la tecnología de procesamiento.
La capacidad total de procesamiento del sector (39 millones de toneladas para 2006) incluye las plantas que actualmente se están montando, mientras que en 1984 se utilizaba un 58% de esa capacidad, en 2002 se llegó a un máximo de 91,6%.
La capacidad instalada de molienda para el 2004 en la Argentina fue de 108.508 toneladas por día y la molienda anual de 27,2 millones de toneladas, lo cual equivale a una utilización del 83,8%.
La provincia de Santa Fe presenta la mayor capacidad instalada de la Argentina (81.263 t/día) y el 74% de la capacidad de molienda total del país, lo cual la convierte, además, en el polo más importante del mundo. Las 12 plantas cercanas a Rosario representan el 60% de la capacidad de molienda del total nacional.
El 77% de la capacidad total de molienda se limita a sólo seis firmas, que también concentran la exportación, con una participación del 86%. Estas empresas tienen una cantidad variable de plantas distribuidas en el país, principalmente en la provincia de Santa Fe, donde concentran el 82% de la capacidad total.
En la localidad de General Lagos, Santa Fe, se encuentra la planta más grande del país, perteneciente a la empresa Louis Dreyfus. Tiene una capacidad de molienda de 12.000 t/día y procesa 100% soja.
SI bien el trabajo de AACREA destaca al complejo oleaginoso como uno de los sectores más competitivos de la Argentina, también advierte sobre el déficit en infraestructura en los puertos y en la Hidrovía, que concentran más del 80% de lo que se exporta en la Argentina hacia numerosos destinos (sólo en el aceite de soja, alcanzan unos 40 países y más de 60 en el caso de las harinas).
La gran mayoría de las exportaciones salen desde Rosario, San Lorenzo y San Martín.
Bastante menos por Bahía Blanca y Necochea, que son los de aguas profundas.
Los puertos argentinos han cambiado notablemente en los últimos años. Hoy los buques son mucho más grandes pero las vías navegables no fueron adecuadas.
En la Hidrovía, la principal limitante es la falta de calado navegable para los buques de mayor porte.
Los buques graneleros Panamax, que calan entre 40 y 42 pies, son los más usados en el mundo, aunque no pueden zarpar con carga completa desde los puertos de río arriba porque encuentran limitaciones en el calado a 32 pies o menos.
En Necochea y Bahía Blanca no se presentan estos inconvenientes puesto que tienen profundidades superiores a los 40 pies.
Un buque del tipo Panamax tiene que salir de Rosario con un poco más de la mitad de su carga y debe completarla en los puertos del sur o en Brasil. Esto implica fuertes aumentos en los costos.
Por la Hidrovía actualmente se transporta un total de 10,8 millones de toneladas por año (cereales y oleaginosas, sus derivados, minerales de hierro y manganeso, petróleo y aceros, entre otros) y se estima que existe un potencial de desarrollo de, al menos, tres veces dicho volumen.
En los últimos años se realizaron importantes avances en la Hidrovía Paraná-Paraguay, pero quedan grandes obras por delante. Para que sea aprovechada de forma adecuada deben realizarse trabajos de dragado, señalización, construcción y mejoramiento de infraestructura portuaria.
Asimismo, no se debe dejar de lado el desarrollo de las flotas navieras y generar la interconexión de otros medios de transporte con los puertos, según destaca el aludido trabajo de AACREA.



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