"La industria depende de la producción rural"
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Julio H.G. Olivera parece haber entendido -antes que la mayor parte de los economistas argentinos-el concepto de la cadena de valor y su dinámica cuando expresa: «Dentro de un marco de crecimiento de los recursos productivos y de avance tecnológico, la industrialización no sólo es compatible con el aumento de la producción rural, sino que, en general, depende de él a corto y a largo plazo».
Si en vez de haber puesto todas la fuerzas en el desarrollo de una industria sustentada en un proteccionismo diseñado de acuerdo con las presiones corporativas imperantes, hubiésemos tomado provecho de nuestras riquezas, en el marco de la libre empresa y bajo un Estado supervisor, hoy la industria argentina sería mucho más relevante con una elevada participación en las exportaciones.
La realidad es que se insiste en un modelo de producción que ha quedado atrás. En lugar de promover instituciones que brinden previsibilidad y confianza, tal como lo sostiene el Premio Nobel Douglass North, la acción del gobierno se muestra oportunista y puramente coyuntural.
Su desesperación por lograr superávit fiscal a cualquier costo le está acarreando un costo político de magnitud todavía no cuantificable que revela un alto nivel de debilidad. Este es el precio que está pagando por su manejo del gasto público.
En los últimos años se ha hecho lo posible para destruir instituciones simples, pero necesarias, para el gran problema de la economía: la distribución del ingreso nacional. No hay canales institucionales que determinen la forma de distribución del ingreso más allá de la coyuntura. La suba de precios internacionales ha despertado la codicia del gobierno y, por ende, ha modificado nuevamente las reglas de juego para aprovechar los precios más altos del mercado mundial de commodities.
Si ésta fuera una democracia avanzada, habría bases institucionales que desde el diálogo y el debate abrirían paso a soluciones consensuadas.
¿Cuál es el lado positivo del conflicto? Pues bien, podemos aprender que necesitamos instituciones formalizadas y arraigadas para prever los conflictos.



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