La sequía afecta al campo del Noroeste
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La falta de lluvias afecta grandes extensiones de cultivos en el país.
Este evento climático, La Niña, se afianzó estos dos últimos años y complicó el año 2005, que presentó un acentuado déficit de otoño e invierno, y en lo que va de 2006 las lluvias siguen un patrón de comportamiento sumamente pobre e irregular que es causado por el enfriamiento de los mares que rodean al Cono Sur.
Este fenómeno, que constituye el opuesto a El Niño, se encuentra asociado a lluvias muy por debajo de lo normal en el área agrícola del norte, centro y este de la Argentina, Paraguay, gran parte del Brasil y el Uruguay.
Así, la región amazónica del Brasil recibió en promedio 50% de las precipitaciones normales para la época, poniendo en marcha un mecanismo de sequía de dimensiones continentales, ya que gran parte de la humedad que produce lluvias en Sudamérica proviene de la evaporación que tiene lugar en esta importante región.
En la Argentina el impacto más severo se ve en el Noroeste, la región del Chaco, centro y norte de la Mesopotamia y en el norte, este y sur de la región pampeana, provocando un descenso de las reservas hídricas y causando un fuerte impacto sobre la actividad agropecuaria.
Este escenario hace que los sistemas de cría vacuna se encuentren con una situación forrajera de muy baja disponibilidad, de mala calidad, con muchas malezas y poca posibilidad de rebrotes, a lo que se agrega la poca cantidad de reservas forrajeras en manos de los productores.



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