La sequía afecta al campo del Noroeste

Campo

Los cambios ocurridos en la producción agropecuaria durante la última década, y sobre todo luego de la salida de la convertibilidad, determinaron un desplazamiento de la superficie ocupada por la ganadería para ser utilizada por la agricultura, panorama que se ve complicado por obra de la sequía, que se viene reiterando en los últimos tiempos por el fenómeno La Niña.

En las explotaciones mixtas, la superficie ganadera se concentró en los suelos de poca o nula aptitud agrícola, produciéndose además una transferencia de animales hacia otras zonas típicamente ganaderas, según un trabajo de la división nutrición animal del Grupo Pilar, empresa fundada en 2001 tras la adquisición de la DNA Feeds de Cargill Argentina.

Además, en estas zonas tradicionalmente criadoras ( sistemas extensivos basados en la utilización del campo natural), se tiende a recría y o engorde de la propia producción, lo que ocasiona un mayor aumento de la carga, donde los mejores potreros se destinan a la recría e invernada y los índices de reproducción tienden a caer.

Según el trabajo, el stock vacuno no se ha reducido y sí lo ha hecho la superficie destinada a cría, lo que determinó una alta concentración de vientres.

La consecuencia previsible, de persistir esta situación, es la caída de la productividad de los rodeos, resultado de una carga excesiva que privilegia la tenencia y no la producción.

De acuerdo con el informe, toda esta situación actualmente se ve fuertemente agravada por el efecto de la sequía que se viene presentando en los últimos años: un 2003 con un leve déficit hídrico de otoño y primavera que prosiguió a lo largo de 2004 con un marcado déficit de otoño, primavera y verano.

  • Complicación

    Este evento climático, La Niña, se afianzó estos dos últimos años y complicó el año 2005, que presentó un acentuado déficit de otoño e invierno, y en lo que va de 2006 las lluvias siguen un patrón de comportamiento sumamente pobre e irregular que es causado por el enfriamiento de los mares que rodean al Cono Sur.

    Este fenómeno, que constituye el opuesto a El Niño, se encuentra asociado a lluvias muy por debajo de lo normal en el área agrícola del norte, centro y este de la Argentina, Paraguay, gran parte del Brasil y el Uruguay.

    Así, la región amazónica del Brasil recibió en promedio 50% de las precipitaciones normales para la época, poniendo en marcha un mecanismo de sequía de dimensiones continentales, ya que gran parte de la humedad que produce lluvias en Sudamérica proviene de la evaporación que tiene lugar en esta importante región.

    En la Argentina el impacto más severo se ve en el Noroeste, la región del Chaco, centro y norte de la Mesopotamia y en el norte, este y sur de la región pampeana, provocando un descenso de las reservas hídricas y causando un fuerte impacto sobre la actividad agropecuaria.

    Este escenario hace que los sistemas de cría vacuna se encuentren con una situación forrajera de muy baja disponibilidad, de mala calidad, con muchas malezas y poca posibilidad de rebrotes, a lo que se agrega la poca cantidad de reservas forrajeras en manos de los productores.
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