2 de noviembre 2004 - 00:00

Llueve 40% más y hay mejores rindes

«Los cambios climáticos que tuvieron lugar durante el siglo XX influyeron notablemente en el suelo», destacó Graciela Magrin, del INTA Castelar, el miércoles durante el seminario «Los cambios climáticos y sus consecuencias sobre la expansión agropecuaria y la sustentabilidad de los suelos» que organizó la Federación de Acopiadores de Cereales en la Bolsa de Cereales.

La variabilidad de estos cambios se observa en:

1) Un aumento de más de 40% de las lluvias durante las estaciones de primavera y verano en algunas zonas.

2) Un achicamiento del período de heladas (se pasó de 148 días a 108) y una reducción en su intensidad.

3) Aumentaron las temperaturas mínimas (entre 0,5° y 1,5°C) durante todo el año y disminuyó la temperatura máxima del verano.

Asimismo, Magrin realizó un completo análisis sobre las precipitaciones ocurridas durante 1923 y 2000 en la Región Pampeana. A través de los mapas de este trabajo se pudieron identificar los eventos anormales de precipitación que pueden impactar sobre la producción agropecuaria.

«La variabilidad interanual de la lluvia es una de las principales causas de incertidumbre en la producción agropecuaria. Las precipitaciones extremas (por exceso o defecto) generan situaciones de excesos hídricos y sequías que pueden impactar negativamente sobre varios sectores productivos, especialmente el agrícola», explicó Magrin en su análisis.

En cuanto a la expansión de la frontera agropecuaria,
Gustavo López, de la Fundación Producir Conservando, destacó que «en las últimas seis décadas la superficie sembrada de granos y semillas oleaginosas se expandió en 10 millones de hectáreas, los rendimientos se incrementaron tres veces y la producción se quintuplicó, alcanzando el récord de 70 millones de toneladas.

En cuanto a las proyecciones hacia 2011 y sobre la base de estudios de series históricas del INTA y de grupos CREA, «el área ocupada con los principales granos y semillas oleaginosas pasaría de 24,5 (hoy hay 25,8) a 31 millones de hectáreas», expuso López.

Estas cifras se traducen en
«una expansión del área total de aproximadamente 7 millones/ha, con rindes creciendo a la tasa de la última década», comentó.

Ahora, las consecuencias de la expansión agropecuaria sobre la fertilidad de los suelos y la sustentabilidad de los sistemas productivos quedó a cargo de
Néstor Darwich, quien explicó con preocupación que «la extracción anual de nutrientes por las cosechas ha superado largamente la reposición por fertilización en los últimos 25 años». Del mismo modo agregó que «el uso de los suelos pasó de 50% a más de 80% en la Región Pampeana desde 1976 hasta este momento».

En su exposición, Darwich remarcó que este panorama tiene solución si se toman los recaudos necesarios. «Para frenar el deterioro de nutrientes que se le ocasiona al suelo deberíamos alternar las rotaciones agrícolas con períodos de pasturas para mantener el contenido de materia orgánica del suelo y planificar la fertilización pensando en el balance para la rotación de cultivos».

«Si realmente queremos producir 100 millones de toneladas de granos, en las condiciones actuales deberíamos incrementar el consumo de nutrientes en 50%»
, finalizó.

Dejá tu comentario