El mercado de granos ingresó en una etapa climática y opera ahora con un monitoreo permanente de las condiciones en la Argentina y Brasil.
Luego de un prolongado período de declinación en los precios de los granos, parece haberse llegado a una suerte de estabilización en las cotizaciones, sin que esto implique un cambio definitivo en la tendencia.
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El primer cultivo en dar muestras de una considerable recuperación en el ámbito local fue el trigo, en el que se viene realizando una importante cantidad de negocios con países que tradicionalmente no comercian con la Argentina, enfrentando, además, el enorme escollo que genera el encarecimiento de los fletes ultramarinos que determinan flojedad en los precios FOB.
El último informe del USDA -que resultó ser en general bajista para el maíz y la soja-no tuvo el eco esperado en la plaza de Chicago, lo que constituyó una señal constructiva de corto plazo, indicando que el mercado no está muy dispuesto a seguir declinando con las mismas (y viejas) noticias de siempre. Los fondos de materias primas, que desde hace tiempo mantienen fuertes posiciones vendidas de soja, trigo y maíz, fueron los principales actores de las últimas sesiones, con una marcada actividad de recompra de estos contratos. El principal argumento de la suba con que se inició la semana pasada fue la situación climática en el sur del Brasil, con lluvias insuficientes en casi toda la región sur del país. La revista especializada «Oil World» comentaba esta semana que, de no mediar precipitaciones de importancia en estas zonas en las próximas dos semanas, reducirían su estimación actual -de 60,5 millones de toneladas-a un rango de entre 58 a 60 millones. En varias áreas del sur del Brasil no llueve desde hace más de 20 días.
En su último informe, el USDA redujo su estimación de soja brasileña, manteniendo de todos modos su estimación para la Argentina en los 39 millones de toneladas. También disminuyó su estimación en Uruguay, donde ahora esperan recolectar 700 mil toneladas en lugar de 850 mil que se proyectaban hace un mes, como consecuencia de la sequía del mes de enero. El total estimado en soja para todo Sudamérica, tomando en cuenta los cinco principales proveedores de la región, alcanzaría los 109.81 mill./t, por debajo de 111.46 millones de enero aunque muy por encima de los 93.23 mill./t obtenidos en el ciclo anterior. Aun con una reducción productiva de mes a mes, los stocks mundiales crecen a 61.35 mill./t, contra 60.8 millones del mes de enero, lo que resulta 58% por encima de los del año anterior. Los fundamentos de soja son negativos, con una recomposición productiva mundial y un crecimiento de stocks finales significativos, aunque aquí también podría ocurrir que la plaza haya descontado estos antecedentes y se prepare para recibirnoticias frescas del Hemisferio Norte. Allí, la expectativa se genera a partir de una menor decisión de siembra de soja y una mayor de maíz y algodón. En el informe del USDA sobre perspectivas de largo plazo, que salió publicado esta semana, se anticipa que EE.UU. mantendrá su liderazgo comercial, aunque la competencia de otros países para conquistar mercados será ardua. Se destaca la expansión productiva de países como la Argentina, Brasil, Canadá, Ucrania y Kazajstán. Se aguarda una continua depreciación del dólar contra el resto de las monedas hasta 2006, con algún cambio en la tendencia a partir de 2007, lo que podría deteriorar la competitividad de las exportaciones norteamericanas a partir de ese momento. El informe proyecta un crecimiento en la población mundial de 1,1% para el período 2004 a 2014, marcando un contraste con la tasa de crecimiento de los años '80 que alcanzó 1,7%. De todos modos, se estima un incremento poblacional de 700 millones de personas para los próximos 10 años. En referencia a China, este informe de largo plazo señala que el país asiático se convertirá en un neto importador de maíz a partir de la campaña 2007/'08, debido a la declinación de sus stocks de granos forrajeros y al incremento en la calidad de vida de su población, que consumirá mayor cantidad de carnes.
En el informe semanal de la Bolsa de Cereales de Bs.As., se consignaba que las recientes lluvias reforzaron la humedad sobre casi toda la región pampeana, pero no fueron suficientes para aliviar el estrés hídrico que soportan los cultivos en el extremo norte de Córdoba, los extremos del sudestesudoeste de Buenos Aires y el centro-sur de La Pampa. Según la entidad, las reservas hídricas continúan muy ajustadas en estas zonas. La Bolsa estima que se podría llegar en maíz a una producción total de 18,6 millones de toneladas, tomando en cuenta un rendimiento promedio de 7.300 kilos por hectárea. La SAGPyA proyecta, por su parte, una campaña de 19 millones de toneladas, cifra que el mercado interpreta hoy como muy probable. Para la Bolsa, la producción de soja alcanzaría los 37,7 millones, aunque se señala que las actuales condiciones de humedad aumentan el riesgo sanitario, creando condiciones más favorables para la roya, por lo que esta proyección está sujeta a las condiciones ambientales futuras.
Por su parte, la SAGPyA anunció que la cosecha se ubicará en un rango de entre 36 millones a 38 millones de toneladas, 1 millón a 3 millones por debajo de lo estimado por el USDA en su último informe y superior a los 32 millones de toneladas obtenidos durante el ciclo anterior.
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