Los fertilizantes naturales prometen más rendimiento
-
La Justicia habilitó a Nueva Vicentin a reactivar las plantas de Algodonera Avellaneda
-
Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
Naturales,
biológicos y
orgánicos,
los nuevos
productos se
aplican en
trigo, soja y
maíz. En la
Argentina,
no les afecta
el faltante de
gas natural
para su
fabricación.
Los técnicos
recomiendan
incorporarlos
como un
sistema
complementario.
Según datos oficiales, en urea, en los cultivos de trigo y maíz se gastarán más de $ 1.458 millones y en fosfato diamónico la inversión se elevará a $ 4.387 millones en trigo, maíz, soja y girasol.
«Los aminoácidos son compuestos que intervienen en la formación de proteínas cuya función en el metabolismo es actuar en distintos lugares de la planta como en el sistema radicular, proteger contra la variación de temperaturas extremas, estrés hídrico, heladas, defoliación, darle estructura a la planta y mayor sanidad durante todo su desarrollo», analizó el ingeniero químico Carlos Piccone.
A través de los inoculantes se introducen en las semillas bacterias del suelo que han sido seleccionadas y cultivadas en plantas industriales. «Estos fertilizantes e inoculantes permiten economizar y usar racionalmente los nutrientes que se le aportan al cultivo en los momentos más convenientes y se pueden utilizar con otros fitosanitarios, como herbicidas, insecticidas o fungicidas», indicó Piccone.
Las más comunes son Azotobacter y Azospirillum, y pseudomona spp, pero también hay otras específicas como el Bradyrhizobium, conocido como rizobio, que se utiliza en el cultivo de la soja.
Estos microorganismos provienen del suelo y son favorables para el desarrollo de las raíces que crecen y al hacerlo multiplican la superficie de exploración para proveerse del agua y los nutrientes.
«Por los distintos aportes que realizan son muy económicos, ya que « biocontrolan enfermedades a través de microorganismos», aclaró el ingeniero Vicente De Felice, asesor técnico de empresas de biotecnología.
Trabajos desarrollados en la actividad privada indican que en 80% de los casos suelen encontrarse respuestas que oscilan entre 5% y 10% en el incremento, aseguran en el INTA.
Los técnicos explicaron que el resto de la aplicación de micronutrientes -cobre, zinc, manganeso, magnesio, boro, cobalto-y macronutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio se aplica por vía foliar (hojas) en distintas etapas del cultivo.
En el caso del trigo el momento de aplicación es la etapa vegetativa (se lo observa como pasto), en soja se los pulveriza en el inicio de la floración o cuando están recién cuajadas las primeras chauchas, donde posteriormente se formará el grano.
En maíz, en cambio, es conveniente, según las investigaciones, cuando tiene la quinta o sexta hoja desarrolladas. Para todos los fertilizantes foliares, las temperaturas más frescas son las ideales para pulverizar porque las hojas (estomas) se encuentran receptivas y la eficiencia aumenta.
Las algas hacen su aporte, ya que hay fertilizantes desarrollados con una base acuosa de éstas que ayudan a contener y trabajan como vehículos de los micronutrientes.


Dejá tu comentario