19 de mayo 2004 - 00:00

Los problemas de manejo frenan la ganadería hoy

«La Argentina cuenta con todas las condiciones para crecer en el negocio de la carne. El real enemigo de la ganadería no es la soja, sino la baja tasa de extracción que hoy mantiene nuestro rodeo», aseguró Daniel Rearte, director de Ganadería de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA), al exponer en la apertura del I Simposio Nacional «Hacia una ganadería competitiva» sobre sistemas ganaderos en siembra directa, que se realizó en la Bolsa de Comercio de Rosario y es organizado por Aapresid.

Rearte reconoció que en los últimos años la superficie ganadera se ha visto reducida y «quizás lo siga haciendo», pero remarcó que no debe verse como un obstáculo al crecimiento del sector y precisó:

• «El negocio de la carne en la Argentina puede mejorar si lo hace a través de los cortes de altos precios, con mayor valor agregado, provenientes de sistemas de producción identificados y comprobados en su sustentabilidad ambiental.»


«El tema de trazabilidad, calidad y mercados es impostergable, pero también lo es el de incrementar la producción que garantice el máximo saldo exportable», advirtió el funcionario.

• «Vacas no faltan -agregó, pero sí terneros y si no se logra un incremento de éstos, difícilmente se puedan satisfacer los mercados que a corto o mediano plazo pueden aparecer y a los que durante tanto tiempo estuvimos esperando.»


Si bien señaló que la soja le ha ganado terreno a la actividad ganadera en cuanto a cantidad de hectáreas ocupadas, Rearte estimó en alrededor de 53 millones de cabezas de ganado a lo largo del país, un número que a su consideración «no debilitó en gran medida» el potencial ganadero del país. Después puntualizó: «La Pampa Húmeda sigue albergando 60 por ciento del rodeo, con seis millones de cabezas, un millón menos que hace seis años. Ese millón fue desplazado a la región semiárida y fue distribuido en una menor superficie, es decir que la ganadería nacional se ha mantenido porque se ha intensificado. Esto es muy evidente en la invernada, donde los índices de productividad son muy superiores a los de años atrás». Rearte aseguró que el ingreso de divisas por el negocio de la carne no dependerá sólo del volumen de carne exportable, sino del valor que se obtenga por lo que se vende.

• Duplicar

«De nada serviría duplicar las exportaciones si se siguen obteniendo los 1.300 dólares por tonelada con que se exporta en la actualidad. La aftosa está a tiro de ser controlada, cuando lo logremos definitivamente aparecerán los mercados que realmente interesan con precios muy superiores a los actuales.» Australia, principal país competidor en el mercado de la carne, exporta cortes frescos a Japón a 4.000 dólares la tonelada. Uruguay, después de conocido su status sanitario libre de aftosa, acaba de concretar ventas a Estados Unidos con precios que duplican los que tradicionalmente lograba que le pagaran en el exterior. Pero estos mercados ya no demandan simple carne vacuna, sino tipos específicos de carnes, lo que significa que además de contar con trazabilidad, los cortes deberán asegurar las características organolépticas, sensoriales, y la composición química y nutricional que cada exportador exija. «Pocos países, por no decir ninguno, tienen las posibilidades de la Argentina para ofrecer tanta diversidad de carnes», sostuvo Rearte, aunque inmediatamente advirtió: «Para lograrlo habrá que trabajar coordinadamente en todos los eslabones de la cadena, tanto en la producción como en la comercialización, transporte y faena, procesamiento y presentación». Rearte puntualizó que la Argentina tiene la ventaja de contar con un sistema de producción pastoril que permite la obtención de una carne que, además de ser reconocida internacionalmente por su calidad expresada en terneza, jogosidad y demás características organolépticas, es de alto valor nutracéutico ( contenido de nutrientes con efectos beneficiosos para la salud humana), justamente «lo que hoy prioriza el mercado de alimentos».

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