«Hay que hacer política sanitaria y no política con la sanidad», lanzó desde La Paz, Entre Ríos, el dirigente Martín Rapetti, en nombre de Confederaciones Rurales Argentinas durante la Expo de La Paz. En un duro ataque contra el titular del SENASA, Bernardo Cané, Rapetti afirmó que «dice una cosa y hace otra», y reclamó que el gobierno al que ahora representa el funcionario «pague las deudas que mantiene con las fundaciones contra la aftosa». Las expresiones de Rapetti se hacen eco de las críticas y cuestionamientos que los ruralistas, algunos en público, otros en privado, vienen arrastrando contra la gestión sanitaria. En realidad, existe preocupación entre los productores ganaderos porque la próxima campaña contra la fiebre aftosa navega en un mar de dudas y debería comenzar el 15 de agosto.
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«Una sola empresa monopoliza la provisión de vacuna y no existen informaciones oficiales sobre su valor, que en esta oportunidad, deberá ser pagado por los dueños de las vacas», decía, por su parte el titular del Frente Agropecuario Nacional, Horacio Delguy. «Queremos libertad para comprar la vacuna y una normativa que salga en tiempo y forma para garantizar la campaña.»
Desde el gobierno dicen que ya está la plata para cancelar las deudas por las anteriores vacunaciones, según la confirmación dada a los integrantes de la cadena de la carne por el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, quien desde ahora se ocupará del pago de la deuda del Estado con las fundaciones. El gobierno comprometió un anticipo de 7 millones de pesos para asegurar la continuidad de la campaña. La promesa del funcionario se ofreció como respuesta al pedido de una partida de 40 millones de pesos formulada por los productores, consignatarios y frigoríficos para saldar la deuda de 25 millones de pesos que el SENASA tendría con el laboratorio y de 15 millones de pesos con las fundaciones de productores que anticiparon los gastos de la vacunación.
Atanasof se ocupará personalmente del tema y ya habría convocado a los secretarios de Hacienda, Jorge Sarghini; y de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Rafael Delpech; y al titular del SENASA para que aceleren los tiempos burocráticos que permitan cumplir con el compromiso con el sector privado. La cadena de la carne se queja también porque el SENASA no habilitó a otros laboratorios para producir vacunas contra la aftosa y mantiene la oferta concentrada ante una demanda muy atomizada. «Distorsiona el mercado en evidente perjuicio de los productores», dicen algunas entidades. Prueba de esta distorsión, indicaron, es que cuando el SENASA era el único comprador de la vacuna, el único laboratorio vendedor pagaba 0,20/30 centavos la dosis, pero ahora que deben adquirirla los productores, el laboratorio pide más de 1,20 peso por unidad, y ya existen certezas que durante la próxima campaña la vacuna costará $ 1,60 la dosis.
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