Bruselas (EFE) - El presidente del Consejo de Agricultura de la UE, el austríaco Joseph Proll, dijo que la situación de los transgénicos es insatisfactoria para los países comunitarios y abogó por estudiar una mejora legal que garantice su coexistencia con otros tipos de agricultura.
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Proll manifestó, durante la reunión de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo (PE), que el procedimiento de autorización de nuevos organismos genéticamente modificados (OGM) en la UE se basa en criterios científicos, pero no es aceptado políticamente. En consecuencia, es conveniente -dijo- lanzar un nuevo debate sobre los OGM.
Desde que la UE restableció la aprobación de OGM, en 2004, tras seis años de moratoria, todos los transgénicos fueron autorizados unilateralmente por la Comisión Europea (CE), ya que entre los Veinticinco no se consiguen los votos necesarios para permitirlos o rechazarlos individualmente.
Esta situación «no es satisfactoria y no podemos seguir así; se trata de un tema político que debemos tratar con una nueva base, pues despierta muchas emociones», manifestó el ministro austríaco. Proll resaltóla necesidad de impulsar medidas concretas para «determinar las condiciones» y garantizar la compatibilidad de los OGM con cultivos convencionales o ecológicos. Austria, que preside durante este semestre la UE, ha organizado una conferencia en Viena, que se celebrará entre los días 4 y 6 de abril, para debatir sobre la coexistencia entre transgénicos y otros cultivos, así como la situación de los OGM en la Unión.
Proll se refirió también a los agricultores dedicados a los cultivos ecológicos (sin químicos) y señaló que tienen derecho a un marco adecuado sobre coexistencia, en el territorio comunitario, para poder seguir con ese tipo de producción.
El presidente del Consejo de Agricultura expuso a los eurodiputados las prioridades para este semestre. España se abstuvo en el último Consejode Medio Ambiente de la UE que examinó un transgénico, pese a que es el único país comunitario donde aumentó la superficie de maíz genéticamente modificado en 2005. Austria figura entre los Estados que más expedientes rechaza para permitir transgénicos en el mercado comunitario.
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