10 de enero 2006 - 00:00

Mejora competitividad del país en el rubro oleaginoso

Brasil, la Argentina y EE.UU. lideran el mercado de oleaginosas del mundo. Señales claras de mejor competitividad para Sudamérica.
Brasil, la Argentina y EE.UU. lideran el mercado de oleaginosas del mundo. Señales claras de mejor competitividad para Sudamérica.
Los Estados Unidos, Brasil y la Argentina, se presentan como los principales productores y oferentes de productos oleaginosos con un producto en particular: la soja y los derivados de su molienda, concentrando prácticamente la oferta mundial del complejo. «Existe una clara competitividad a favor de nuestro país respecto de Brasil tanto en materia de producción interna de soja como en el proceso comercial, industrial y exportador», según un reciente trabajo de la Fundación Producir Conservando.

La cadena de oleaginosos en el mundo presenta un dinamismo tanto desde el punto de vista de la oferta como de la demanda que permite afirmar que es un sector de gran capacidad de crecimiento, si se lo compara con el resto de los principales commodities.


En ese contexto, son tres países los que presentan un fuerte posicionamiento en estos productos, al margen de algunas naciones asiáticas como Malasia e Indonesia que son líderes en un oleaginoso en particular como la palma, que se constituye hoy en día en el principal aceite comercializado en el mundo.

Se observan ciertas diferencias entre estos países, principalmente por el destino final de los productos en relación con la producción interna y el comercio exterior. Mientras en Estados Unidos y Brasil los consumos internos de ambos derivados, el aceite y los subproductos sólidos son realmente muy significativos, en la Argentina, al menos hasta la actualidad, la oferta de estos productos se orienta mayoritariamente hacia el mercado externo.

A partir de las previsiones del propio USDA y diferentes estudios sectoriales podemos inferir que es muy factible que en el mediano y largo plazo se experimente un sostenido crecimiento del sector oleaginoso y del complejo sojero en particular, en especial en los integrantes del Mercosur los que si bien participan en la actualidad, en una importante porción del mercado de estos productos, se consolidarían como los líderes absolutos del mismo.


• Ventajas

Se estima que nuestro país presenta una serie de ventajas tales como: los menores costos de implantación del cultivo, el reducido uso de fertilizantes, las menores limitaciones en cuanto al clima se refiere, buenos recursos edáficos, menores problemas sanitarios y mayor grado de Sustentabilidad del Sistema, que lo posicionan como un productor por excelencia no sólo de soja sino del resto de semillas oleaginosas que integran su canasta productiva.

No obstante ello, no caben dudas de la fuerte competencia de los países asiáticos, principalmente Malasia e Indonesia en cuanto a la provisión de aceites como el de palma, de bajo precio y crecientes volúmenes.


Es factible, además, que dentro del bloque sudamericano se presente una suerte de especialización orientada a satisfacer la demanda mundial, preferentemente de poroto por el Brasil, el que, reiteramos, presenta un consumo interno relevante de sus derivados, y la Argentina ofreciendo cantidades crecientesde éstos (aceites y harinas proteicas con mayor valor agregado), dada su escasa utilización local.

En ese sentido, vemos una clara competitividad a favor de nuestro país respecto de Brasil tanto en materia de producción interna de soja como en el proceso comercial, industrial y exportador.


Ello se refleja en la estructuradiferencial de las respectivas industrias procesadoras. Por ubicación, volumen, tecnología y escala, las plantas argentinas, desarrolladas con el objetivo claro de la exportación, se posicionan como las más modernas y eficientes del mundo, lo cual corrobora esta afirmación de la probable especialización.

«La industria oleaginosa local, consciente de las posibilidades que se presentan como gran protagonista de este proceso de permanente desarrollo agrícola que vive el país, en gran medida soportado por el complejo de las semillas oleaginosas; adecuó su capacidad de procesamiento, juntamente con la infraestructura de logística portuaria y embarque con miras hacia la próxima década»,
dice el trabajo.

Pero ello no implica que deba enfrentar otras limitantes. Es sumamente importante, que a fin de poder maximizar la capacidad de elaboración de nuestro país, se disponga de una legislación amplia y moderna en materia de importación de mercadería, que permita un flujo de comercio con nuestros vecinos ágil y eficiente, disponiendo así de mayor cantidad de derivados de mayor valor
agregado, para satisfacer las crecientes necesidades del exterior, según el informe.

Sabemos que es necesario tal como se detalló, un programa integral que contemple la ampliación de la capacidad instalada de almacenamiento y acondicionamiento de granos, lo cual permitirá una más racional comercialización, ofreciéndole al productor la posibilidad de desestacionalizar sus ventas, evitando las fuertes depresiones del mercado en épocas de salida de cosecha, al mismo tiempo de evitar pérdidas innecesarias producto de un almacenamiento deficiente.

Ello a su vez permitiría, de contar con mayor cantidad de espacios aptos para depositar los granos, encarar políticas de tipificación y segregación cuali-cuantitativa de los mismos, tendiente a satisfacer las crecientes necesidades mundiales de productos diferenciados.

De igual forma y apuntando al mismo objetivo de obtención y segregación posterior de distintas calidades de aceites y harinas, será necesario resolver los conflictos actuales sobre propiedad intelectual en genética, biotecnología, nuevos agroquímicos etc. Si ello no podremos acceder a nuevos productos que serán demandados en los mercados internacionales.
Al mismo tiempo deberán solucionarse los problemas de transporte, que conspiran seriamente contra los ingresos del sector, transformándose en uno de los costos más relevantes del proceso de comercialización. Una red troncal, con caminos internos y vías de acceso a las terminales portuarias y a las plantas procesadoras, en buenas condiciones, sumado a un ferrocarril ágil y eficiente y un esquema fluvial integrado (hidrovía y corredores bioceánicos) son elementos primordiales si se pretende mantener las ventajas comparativas en la región como productor y oferente principal de productos competitivos.

La Argentina ingresa en el novel siglo XXI con las mejores posibilidades para consolidarse como el gran oferente de muchos productos de origen agropecuario, lo cual se traducirá en altos niveles de ingresos en materia de comercio exterior. En ese marco el complejo oleaginoso cumple un rol decisivo.


Si bien gran parte de los temas pendientes de la cadena (procesamiento y logística portuaria) están resueltos, es necesario trabajar en el resto a fin de contar hacia mediados de la próxima década con una cadena agroindustrial ágil y eficiente, que ofrezca una rápida respuesta a una realidad productiva en permanente crecimiento.

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