México (EFE) - Los campesinos mexicanos, agrupados en el Congreso Agrario Permanente, pidieron al gobierno más subsidios para afrontar la nueva reducción de aranceles que entró en vigor ayer en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
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Los campesinos exigen ayudas económicas adicionales en los precios de agua, energía eléctrica, gas y diesel para poder competir con los productos estadounidenses, subsidiados con casi 200.000 millones de dólares anuales, que ingresarán al país sin arancel.
Desde el primer día del año entró en vigor la apertura comercial del sector agrícola entre México, Estados Unidos y Canadá, originalmente para unos cuarenta productos de gran demanda, hasta alcanzar la plena liberalización en el año 2008. Las organizaciones de productores del campo han advertido que la apertura tendrá un impacto desastroso en las economías de millones de campesinos.
Por ello, las organizaciones campesinas han protagonizado en los últimos meses varias movilizaciones para tratar de frenar la desgravación y han exigido una moratoria, pero tanto las autoridades estadounidenses como las mexicanas se han negado a hacer cambios.
México, Estados Unidos y Canadá firmaron en 1992 el TLCAN, que entró en vigor el 1 de enero de 1994 e impulsó los flujos comerciales entre los tres países, al pasar de unos 80.000 millones de dólares en 1993 a más de 250.000 millones de dó-lares en 2001.
Integrantes de varias organizaciones campesinas de Chihuahua, reunidas en el movimiento «El Campo no Aguanta Más», bloquearon ayer el puente internacional entre Ciudad Juárez y El Paso, en Texas, para protestar por la entrada en vigor de la desgravación agropecuaria e iniciaron un ayuno de tres días.
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