14 de diciembre 2006 - 00:00

Modificaciones en el escenario rural

La producción agropecuaria, hoy sustentada en grandes  extensiones de soja, debe adaptarse a los nuevos tiempos productivos.
La producción agropecuaria, hoy sustentada en grandes extensiones de soja, debe adaptarse a los nuevos tiempos productivos.
La explotación rural ha evolucionado desde una ubicación de relativa autonomía a una de mayor interdependencia con otros sectores de la economía. Hoy no constituye un centro autónomo de decisión productiva y tecnológica.

El agro, en el mundo de hoy, no está en condiciones de dar respuesta, a partir de lo que pasa tranqueras adentro, a la dinámica económica de la producción de alimentos y productos agroelaborados. Etapas que antes no se conocían y agentes nuevos han emergido en el proceso productivo. Ellos determinan la dinámica de todo el proceso productivo, que arranca desde el final -esto es desde el consumidorpara llegar al principio, esto es el campo.

En este cuadro evolutivo, el desarrollo de redes empresariales mediante relaciones contractuales, para conformar una gran red de redes como la telaraña. Por razones de escala y de especialización, las empresas rurales están menos interesadas en poseer activos fijos que le quitan capital para acciones de rápido retorno.

Por tal motivo, las asociaciones, los arrendamientos y nuevas relaciones contractuales son una actividad creciente, en donde incluso algunos de los propietarios no sólo entregan sus tierras, sino también algún servicio que aplican en sus propias tierras dadas en arrendamiento. Hoy resulta difícil definir qué es un productor agropecuario. ¿Acaso lo son el propietario de una cosechadora, o el de un lote de hacienda vacuna, o el de una fumigadora que no poseen ni una hectárea de tierra? Esta compleja trama de transacciones será creciente y por tal motivo lo será también toda la problemática contractual.

El mapa en aumento, que se viene registrando desde hace unos años, de diferentes formas contractuales contribuirá a una mayor eficiencia en los procesos de exportación de granos y subproductos industrializados. Pero simultáneamente, presenta el gravísimo problema de una menor demanda de mano de obra.

Lo que se requiere es el desarrollo de cadenas lo más completas posibles en el área rural, donde surge la materia prima. En caso contrario el campo argentino puede pasar a ser, curiosamente, un desierto de gente con alta generación de divisas y, simultáneamente, un cuadro de desperdicio de oportunidades para un mayor desarrollo.

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