Muchos factores generan hoy la crisis del campo
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La rentabilidad es menor para el trigo, el maíz y la soja; el precio FOB del maíz venía mal desde el '98/'99. Ahora los precios, por ejemplo, están más bajos que el promedio de valores de los últimos 15 años, pero ello no implica necesariamente una crisis sectorial. Está en crisis el maíz, sin duda alguna.
• Fin de la embriaguez
Las crisis sobrevienen cuando existe una conjunción de factores negativos; que bajen los precios, que suban los combustibles, los fletes y las semillas (regalías para la soja RR), entre otros.
En realidad, y desde el punto de vista de los ingresos por ventas al exterior, se está terminando la embriaguez de los últimos años, producto de los altos precios internacionales, aunque inferiores a los de similar ciclo de mediados de los '90 y el efecto monetario de la devaluación de la UIA, que procuró dar « competitividad» a la economía. Devaluación que permitió el « crecimiento» de los dos últimos años; una competitividad artificial y en desmedro del salario real de los trabajadores.
No obstante, esta «crisis actual», como anuncian los dirigentes, es un llamado de atención. El Estado debe repensar el tema de las retenciones, aunque ya perdió dos excelentes campañas para transformarlas retenciones (impuesto distorsivo) en adelanto a cuenta del Impuesto a las Ganancias (justa progresividad impositiva).
• Socios caros
El agro, en el sentido que se escribe aquí, tiene dos socios muy caros: uno es el Estado, que se queda con una importante parte de los ingresos (la presión fiscal), y el otro socio es el transporte, que se queda con otra gran porción de los ingresos. Pero este último, al menos, brinda una contraprestación, un servicio aunque caro. Para bajar los fletes se debe mejorar la infraestructura del transporte ferroviario y, principalmente, el transporte fluvial: la Hidrovía del Paraná es el futuro; eso es pensar progresistamente, pensar en serio para un país en serio, como se dice ahora; es brindar las bases para el verdadero crecimiento económico.
Arjona canta: «Dime que no, pero deja la puerta abierta para un sí». En el tema de las retenciones es necesario dejar la puerta abierta para iniciar una negociación, de lo contrario se cimientan las bases para que existan reclamos por compensaciones en épocas de vacas flacas (precios realmente bajos).
¿Qué pasaría si los dirigentes comienzan a pedir subsidios por montos similares a los aportados por el sector en concepto de retenciones? ¿Sería justo, sería posible? Por lo menos tendrán argumentos fundamentados. El Estado con las retenciones es socio en las ganancias. ¿Sería socio en las pérdidas?
El tipo de cambio alto, que implica salarios reales bajos, y las retenciones forman parte de un modelo esencialmente de corto plazo, tal como fue la convertibilidad. El secreto está en no encapricharse, sosteniéndolo en el tiempo hasta que explote, seguramente, en manos de otro.
(*) Ex subsecretario de Política Agropecuaria Fundación Federal



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