El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona oeste de Buenos Aires, sobre la base de los precios estimados a cosecha 2004. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio, y bajo la forma de porcentaje o arrendamiento en campos de terceros. La falta de lluvias, en combinación con las intensas heladas que se fueron sucediendo en las últimas semanas, ha deteriorado el estado de los cultivos de trigo, causando daños en hojas y hasta muerte de plantas. La situación es más grave a medida que se avanza hacia el Oeste desde la Ruta 33, mientras que hacia el Este la situación de los cultivos mejora. En general, el trigo se encuentra en la etapa de macollaje o finalizándola, para el caso de ciclos largos e intermedios. Los ciclos cortos están llevando la peor parte, pues se trata de plantas más pequeñas, con la raíz menos desarrollada. El deterioro de los cultivos ya se ve reflejado en una baja en las proyecciones de producción. La falta de precipitaciones en la zona también complica el inicio de la siembra de granos gruesos, especialmente en el caso de campos trabajados con labranza convencional. Quienes tienen lotes trabajados o provienen de verdeos de invierno, indefectiblemente deben esperar una lluvia para preparar la cama de siembra y luego sembrar. Los lotes conducidos en siembra directa, en cambio, cuentan con humedad suficiente para iniciar la siembra de maíz sobre rastrojos de soja, planificada para comienzos de la semana que viene. El Oeste empieza a parecerse más a lo que era en la época anterior a los períodos húmedos con inundaciones, que corrieron la frontera agrícola y los campos de invernada hacia el Oeste. En cuanto a los márgenes proyectados, y de acuerdo con los precios y costos que se presentan en el cuadro, el cultivo de soja es la alternativa de mayor margen esperado, con 211 u$s/ha para un rinde de 30 qq/ha. Para igualar este margen, sería necesario obtener 24 qq/ha de girasol, 88 qq/ ha de maíz y 39 qq/ha de trigo. En el caso de granos gruesos aún falta mucho por recorrer, pero en el caso del trigo, el contexto climático no ayuda, aunque puede aún revertirse.
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