23 de septiembre 2003 - 00:00

OMC: la ronda llegará a 2006

Sentimientos encontrados provoca el fracaso de la reunión de ministros finalizada en Cancún, cuyo propósito consistió en lograr los acuerdos destinados a cerrar a fines de 2004 la Rueda del Desarrollo de la Organización Mundial del Comercio (OMC), iniciada en noviembre de 2001.

Por un lado cabe lamentarlo, porque demoraría la concreción de ese acuerdo, que de ser favorable, permitiría iniciar las liberalizaciones comerciales satisfactorias a partir de 2005.

Además, facilitaría otros acuerdos como el ALCA y Mercosur-Unión Europea. Pero por otro, resulta positivo que las naciones exportadoras agrícolas que no subsidian a sus productores, hayan resistido convalidar un acuerdo que mantendría en grado muy considerable, las formidables protecciones y subsidios a las agriculturas de la Unión Europea, EE.UU. y Japón.

Otro grupo, formado por naciones en desarrollo resistió el intento de la Unión Europea y de Japón de introducir en el debate, un grupo de temas que no figuran con mandato negociador en la agenda de la ronda, convenido en Doha. Este mismo mes sugerí -recogiendo un sentimiento generalizado de nuestros negociadores, tanto públicos como privados-la inconveniencia de convalidar una propuesta de la UE y EE.UU., muy parecida a la que propuso la dirección sectorial de la OMC. Todo ello venía precedido por la sanción en 2002 del Farm Bill de EE.UU., que retrocedió sobre el anterior de 1996 y otorgó más subsidios a los farmers y también por la reforma de la agricultura europea, la famosa PAC, con tibios cambios a la política comunitaria nacida en la década del '60 y sus sucesivos cambios.

Se llegó así a Cancún en condiciones muy desfavorables para nuestro futuro agroindustrial y también para el de otros muchos, que aunque con agendas diferentes, llegaron al balneario mexicano con una propuesta alternativa de 20 signatarios de intereses varios.


El fundamento de la conveniencia de una prórroga de no lograrse un acuerdo mínimo, es tan simple como contundente si, siguiendo la cronología propuesta en Doha, firmáramos un mal acuerdo para cumplir a partir de 2005, deberíamos esperar aproximadamente unos diez años más, hasta 2015, para finalizar una nueva ronda que nos ofrecería quién sabe qué condiciones, aunque de reiterar el pasado, serían siempre dictadas por la agenda de un grupo de naciones de agricultura proteccionista.

Cancún no es el fracaso de la ronda, pero sí un traspié muy importante para poder llegar al fin de 2004 con un acuerdo que permita cerrar la negociación y comenzar a cumplir lo resuelto en 2005. No es imposible reconducir el proceso para ponerle fin en 2004, pero ciertamente es difícil.


• Dimensión

Lo más probable es que la ronda se extienda, por ejemplo, por un par de años para concluir en 2006. Mientras tanto, EE.UU. habrá podido digerir su elección presidencial y tendrá más claro que hoy la dimensión de su enorme desequilibrio de las cuentas públicas.

La Unión Europea está mostrando, asimismo, grietas profundas en el Tratado de Maastrich que impone a sus miembros un tope de 3% de déficit, que Francia ya anuncia que será de 4% y Alemania algo por el estilo.
No se pueden predecir los efectos de tales hechos en la disposición negociadora de la ronda, pero bien podría presentarse una situación más favorable en la materia que más nos interesa.

El peligro de debilitamiento de la OMC como consecuencia de Cancún no parece una hipótesis realista. Este tipo de impasse tiene antecedentes en por lo menos, dos ocasiones sin que haya aumentado la fragilidad del sistema. Por el contrario, la
Rueda Uruguay, después de tales postergaciones incorporó temas y construyó un régimen legal de controversias que ha acumulado trescientos casos en ocho años de vida. Dos menciones más: en Brasil parece haber tomado vigor la defensa de su economía agroindustrial en virtud de los muchos éxitos obtenidos por estos productos en el mundo, mientras que el grupo Cairns, con tantos años de lucha a favor del desmantelamiento agrícola deberá repensar su futuro.

(*) Vicepresidente del Centro de Exportadores de la Argentina.

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