La Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) advirtió que la producción de leche "podría seguir cayendo si no aparecen incentivos suficientes en el corto plazo".
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La entidad señaló que "el año pasado fue malo para la lechería por problemas de inundaciones y posterior sequía, a los que se agregó un importante aumento de costos de producción en un marco de precios intervenidos de la leche".
Según Miguel Buero, asesor del CREA Trenque Lauquen II, en el último año (enero 2007 versus enero 2008) los insumos dolarizados experimentaron "un incremento sustancial".
Por ejemplo: la urea pasó de 330 a 520 u$s/tonelada (+57%), al tiempo que el fosfato diamónico aumentó de 440 a 800 u$s/tonelada (+81%).
El valor del glifosato subió casi un 100% en ese período. Los precios de los pellets de soja y girasol crecieron más de un 70% (y siguen subiendo), mientras que el maíz registró un alza superior al 30%.
La siembra de una hectárea de centeno en 2008 costará un 42% más en pesos corrientes (368 $/ha versus 523 $/ha) y un 6% más en litros de leche con relación a 2007.
Con tal panorama no serán pocos los empresarios lecheros que "comenzarán a evaluar alternativas".
En el último ciclo 2007/08, implantar y controlar una hectárea de girasol en el oeste de Bueno Aires representó un costo directo aproximado de 150 u$s/ha.
En cambio, explotar una hectárea de tambo en la zona tuvo un costo directo de 1120 u$s/ha (datos del ejercicio 2006/07).
Es decir: la lechería representa un esfuerzo económico 7,5 veces superior al de la agricultura (sin considerar el capital hacienda y el mayor sacrificio humano, dado que las vacas no tienen fines de semana ni se toman vacaciones).
Pero, el litro de leche que recibe el tambero apenas creció un 30% en el último año (en el primer bimestre de 2008 se ubicó en torno a 0,80 $/litro en promedio).
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