Ginebra (EFE) - La eliminación de las barreras arancelarias que aplican los países ricos a los productos de los países en desarrollo lograría incrementar los ingresos de estos últimos en 14 por ciento al tiempo que sus exportaciones crecerían entre 30 y 60 por ciento.
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Así lo señala el Examen Mundial de las Materias Primas, publicado ayer por la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), que cita estudios propios, así como de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y del Banco Mundial (BM).
Las barreras arancelarias de los países ricos, los llamados picos arancelarios y los derechos de aduana progresivos, que penalizan sobre todo a los productos agrícolas semitransformados, tienen un efecto devastador para el mundo en desarrollo, según UNCTAD. Al mismo tiempo, las barreras no arancelarias, especialmente las normas comerciales, son también «obstáculos significativos» para el acceso a los mercados del mundo rico de los productos agrícolas del Sur, señala el informe.
Esas normas abarcan cada vez más sectores, incluidos la salud, el medio ambiente y las relaciones sociales, al tiempo que resultan cada vez más exigentes y, por tanto, difíciles de cumplir por parte de los países en desarrollo.
Para adaptarse a ellas y poder aumentar su acceso a los mercados de exportación, los sectores agrícolas del Sur deben reformular sus sistemas de producción y sus medios de organización social, adaptaciones que resultan costosas, según reconoce la UNCTAD.
El organismo señala, por otro lado, las desigualdades derivadas de las medidas de apoyo público a la agricultura en el Norte y en el Sur: el apoyo medio por trabajador agrícola en EE.UU., la UE, Canadá y Japón es de 20.000 dólares, frente a un máximo de 300 dólares en el Africa subsahariana, donde en algunos productos el gasto público es incluso negativo.
Otro problema con el que tropiezan los países en desarrollo es la insuficiente información de que disponen para desarrollar y adaptar sus estrategias exportadoras a las oportunidades del mercado, teniendo en cuenta distintos factores como los ajustes de precios, cantidad, calidad, créditos disponibles y otros.
Para hacer frente a ese problema, la UNCTAD está desarrollando un programa de información de los mercados de materias primas a fin de aumentar la transparencia y facilitar la comprensión de los distintos actores que intervienen en las transacciones comerciales. El informe señala asimismo que los agricultores del mundo en desarrollo se enfrentan a riesgos climáticos, ecológicos o relacionados con el incierto estatuto de propiedad de sus tierras, que les impiden en muchos casos avanzar económicamente sin ayuda exterior.
Distintos factores como el rendimiento de las cosechas, los precios, los tipos de interés, los tipos de cambio o los derechos de uso de las tierras pueden crear importantes fluctuaciones y generar gran incertidumbre.
La presencia de riesgos contra los que no cabe asegurarse en los mercados agrícolas africanos disuade a los inversores internacionales, lo que, a su vez, disminuye las posibilidades de crecimiento de su productividad agrícola, concluyó la UNCTAD.
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