13 de mayo 2004 - 00:00

Polémica por el plan de recuperación de algodón

El algodón y el apoyo a su producción y desarrollo generan, curiosamente, polémica. por las supuestas divergencias que ha planteado la Unión de Cooperativas Agrícolas con el contenido del Plan Quinquenal de Recuperación de la Producción Algodonera.

La Cámara Algodonera Argentina y la Fundación Pro Tejer manifestaron «sorpresa por las supuestas divergencias que ha planteado la Unión de Cooperativas Agrícolas Algodoneras (UCAL) de la provincia del Chaco, con el contenido del Plan Quinquenal de Recuperación de la Producción Algodonera».

«El proyecto de nuestras entidades confirma que el algodón es un cultivo social por su capacidad para generar empleo; y si nuestro propósito es sembrar 750.000 hectáreas, contrariamente al escepticismo de UCAL, debemos impulsar -para cumplir con ese objetivo-100 mil puestos de trabajo, aproximadamente, que se perdieron, en los últimos 6 años, por la reducción de 976.650 hectáreas sembradas.»

Según la Cámara Algodonera Argentina, «un estudio del Banco Mundial revela que, desde el año 1999, 56,6% de la población de las 12 provincias productoras se encuentra por debajo de la línea de pobreza y 18,2% por debajo de la línea de indigencia. Señala, además, que el mayor nivel de pobreza se registra en las provincias productoras de algodón».

«Sorprende que UCAL señale que el Plan de la Cámara Algodonera y la Fundación Pro Tejer no se ocupa de los pequeños y medianos productores, cuando está debidamente aclarado que 7.500 productores de menos de 50 hectáreas serán los beneficiarios de un aporte de más de 8 millones de pesos que proveerán las empresas que adhieran a este plan y por un fondo de más de 5 millones que distribuirá, para la compra de semilla, el Ministerio de Acción Social», sostienen, y agregan que «por sugerencia del gobierno del Chaco estamos estudiando la incorporación de los productores de 100 a 200 hectáreas. Esta es la clara evidencia de que nuestro plan se ocupa de los pequeños productores y rechaza a la vez toda posibilidad de que las grandes empresas se queden con sus campos, como sugiere erróneamente UCAL».

La entidad que nuclea a toda la cadena del algodón sostiene también que «el corrimiento tributario no se trata de una exención impositiva, sino un diferimiento con garantías reales. Es un crédito que tendrá que pagar quien lo reciba y que no podrá usar para la compra de maquinarias ni de tierras. Reiteramos que la reducción del IVA producirá un efecto neutro para el productor. El plan pretende formalizar al primer tramo de la producción porque creemos que esta pirámide invertida posibilitará una mayor recaudación, dado que en el punto final de la cadena textil, la facturación alcanza a 7.200 millones de pesos». Finalmente indican que «los productores y desmotadores argentinos de algodón invirtieron 400 millones de dólares en nueva tecnología porque han creído en la potencialidad algodonera de nuestro país. Y nos produce un profundo desagrado -que por la falta de medidascomience a desmantelarse, como está sucediendo en la actualidad, el subsector de desmotadoras que no soporta más 75% de su capacidad ociosa. Mejorar la producción del algodón es un problema de todos. De UCAL, de la Cámara Algodonera, de la Fundación Pro Tejer, de los pequeños, medianos y grandes productores, de los gobiernos de las 12 provincias productoras, de los inversores y, fundamentalmente, de quienes buscan trabajo o subsisten en una precariedad económica angustiante a través de los planes de asistencia social».

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