23 de diciembre 2004 - 00:00

Preocupa la baja en precio para girasol

A diferencia de lo que ocurre con proteínas y cereales, el panorama a corto plazo para el girasol es alentador en materia de precios. También lo es a largo plazo, en que las oportunidades están dadas por el cambio en la demanda de aceites mundiales, dice la Asociación Argentina de Girasol.

El exceso en la oferta de proteínas y cereales que se viene dando en el mundo desde el mes de setiembre ha ocasionado un efecto depresor en los precios de la soja, el trigo y el maíz. No ha ocurrido lo mismo con los aceites. Un ciclo de producción estable en palma y girasol, sin grandes sobresaltos ni récords productivos, hacen prever para el cultivo precios sostenidos en los próximos meses. En el mercado local este dato de la realidad está claramente expresado. Por ejemplo, el 12 de diciembre de 2003, el trigo en el mercado disponible (Buenos Aires y Bahía Blanca) estaba a 388 pesos la tonelada. Hoy, esa misma tonelada se cotiza a 260 pesos. En el caso de la soja, el panorama es similar. En la misma fecha de 2003, la tonelada de soja cotizaba a un valor de 650 pesos; en este diciembre de 2004 está a 470. En cambio, la realidad del girasol disponible ha sido una de las más estables. La diferencia entre fechas fue de sólo 90 pesos. De los 600 pesos la tonelada el 12 de diciembre de 2003, pasó a 510 pesos en la misma fecha de 2004. Finalmente, en el caso del maíz, en el Mercado a Término de Buenos Aires pasó de 91 dólares por tonelada a 71, en las dos fechas tomadas como referencia.

Nadie puede descartar que en el futuro pasemos por situaciones donde los precios de los aceites decaigan y con ellos los del girasol.
Sin embargo, en esos ciclos el precio de los aceites puede verse favorecido por la creciente demanda del diesel. En tanto que la demanda del aceite de girasol se puede ver favorecida por el uso de variedades medio y alto oleicos que presentan alternativas de estabilidad (reemplazando a los aceites hidrogenados por el tema trans) y de baja saturación.

• Demanda

Recordemos que la demanda de aceites de mayor estabilidad y mayor viscosidad está siendo actualmente obtenida mediante la hidrogenación de aceites poliinsaturados. Los aceites usados generalmente para hacer papas fritas y otras comidas rápidas son de este tipo. Los aceites medio y en particular los alto oleico tienen naturalmente esa estabilidad, sin necesidad de hidrogenación. La viscosidad, en cambio, es una propiedad no resuelta aún. « Siguiendo esta tendencia, el desarrollo de los girasoles medio y alto oleico ya ha comenzado en nuestro país. Prácticamente la totalidad de los semilleros tiene listo el lanzamiento de híbridos de estas características para cuando la demanda lo indique», explicó Carlos Feoli, Coordinador Técnico de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR).

Por un lado, para la industria es imprescindible el mantenimiento de altos rindes de manera que el cultivo pueda competir en períodos de bajos precios relativos del aceite. Además, este sector de la cadena girasolera demanda el desarrollo de aceites de girasol alternativos diferenciales que permitan ingresar con el producto argentino en mercados más sofisticados. De todas maneras, el tema más urgente para la industria es la presencia de pesticidas en el aceite y el grano, y el uso de buenas prácticas de almacenamiento que eviten el exceso de pesticidas que puedan afectar el acceso a los mercados. Por el lado del pellet de girasol, la prioridad es el desarrollo de un mayor consumo interno en la Argentina. El crecimiento de los planteos ganaderos intensivos es una salida que permite defender el precio del producto, seriamente afectado por la distancia a los mercados y los altos valores de los fletes marítimos. Es importante destacar que un reciente informe de la Cámara de Engordadores de Hacienda Vacuna indica que ya hay 1,2 millón de animales que tienen en nuestro país algún grado de engorde a corral.

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