8 de julio 2003 - 00:00

Preocupa plaga algodonera

Empresarios y productores algodoneros reclamaron al Ministerio de Economía el «urgente» traspaso de los fondos recaudados para la lucha contra del picudo al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). «La penetración de la plaga más temible del algodón, el picudo del algodonero, en la provincia del Chaco se debe a su desacertado manejo en Ñeembucú, Paraguay, por parte del SENASA por falta de fondos (durante el año 2002), combinado con la desatención del gobierno chaqueño de las trampas ubicadas en su territorio, según denunciaron la Cámara Algodonera Argentina y la Fundación de Lucha contra el Picudo del Algodonero (FULCPA). A través de un comunicado, ambas entidades aseguraron que la Argentina obtuvo las peores cosechas de algodón en 70 años durante 2002 y 2003. En este contexto, indicaron que como resultado se deben importar 50.000 toneladas -este año- de Brasil y Paraguay para abastecer a la industria, que pasa por una fase de expansión debido a la sustitución de importaciones de textiles y confecciones.

«Ello implica una erogación de unos 65 millones de dólares de divisas y un costo más alto para nuestra industria, que está compitiendo ya con importaciones de Brasil injustamente subsidiadas», sostuvieron ambas entidades en un comunicado.

• Urgencia

A través de un comunicado reclamaron que el monto recaudado por el Ministerio de Economía en concepto de tasa específica para la lucha contra el picudo del algodonero «sea liberado con carácter de urgente y dirigido al SENASA en tiempo y forma sin dilaciones, debido a que no se le puede exigir eficiencia al organismo si no cuenta con los medios, y de ello es absolutamente responsable la cartera que encabeza el ministro Roberto Lavagna que debe comprender que la plaga no conoce de burocracias ni de política».

Asimismo, resaltaron que «la deficiencia en el control de focos en la zona del Cerrito (Paraguay) fue fundamental para que la plaga se dispersara en todo el departamento de Ñeembucú y que llegara a Corrientes y al Chaco, impulsada por los vientos predominantes». La Fundación aseguró que cuestionó desde el primer momento «la viabilidad del plan que impulsó el SENASA de atacar solamente los focos localizados en una franja angosta a sólo 20 km de los ríos Paraguay y Alto Paraná, dejando sin atender el resto del territorio del departamento».

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