4 de diciembre 2000 - 00:00

Prohíben harinas animales en la UE

Bruselas (EFE) - Los quince ministros de Agricultura de la Unión Europea decidieron ayer prohibir las proteínas animales para la alimentación del ganado durante al menos seis meses, salvo las harinas elaboradas a base de pescado. La decisión se tomó con el fin de frenar la enfermedad animal conocida como «vaca loca», que está afectando a una gran parte del ganado europeo. De esta manera los funcionarios agrícolas rechazaron la propuesta original de la Comisión Europea que preveía una prohibición total de las harinas a base de carne, independientemente de su procedencia.

Los Estados miembros también decidieron excluir de la decisión la gelatina originaria de los animales no rumiantes, utilizada en el envoltorio de los aditivos, así como el «fosfato bicálcico» que se obtiene de los huesos, según señala el texto de la medida. También quedan fuera
«la leche y los productos lácteos en la alimentación de los animales de granja que son criados para la elaboración de productos alimenticios».

Fuentes comunitarias explicaron que la resolución adoptada por los quince se refiere en general a «las
proteínas animales», de ahí que hayan tenido que prever una excepción para los lácteos. En tanto los ministros de Agricultura siguen debatiendo otras medidas sanitarias, como la retirada de la cadena alimentaria de los animales mayores de 30 meses de edad. Los Estados miembros discuten asimismo medidas de mercado para hacer frente a la caída del consumo en la UE, como la flexibilización de la intervención comunitaria de los excedentes de carne y el aumento de los avances de las primas pagadas a los ganaderos.

Pérdidas

La psicosis por la crisis sanitaria ya costó a los carniceros italianos cerca de 120 millones de dólares de pérdidas en las cinco semanas que dura la alarma, señalaron las principales asociaciones del sector. El perjuicio económico se produjo por el descenso de las ventas de la carne de vacuno y el aumento de los precios de las «carnes blancas» por parte de los proveedores, aunque no ha supuesto precios más elevados para el consumidor ni el desabastecimiento de los comercios.

La caída en el consumo de carne vacuna alcanza 50% y llega casi a 70% en algunos supermercados y determinadas regiones del país. Paralelamente, la demanda de «carnes blancas» por parte de los consumidores aumentó entre 30% y 40% y los carniceros pagan ahora 20% de media de más al comprar pavo, pollo, conejo o cerdo.


El ministro de Agricultura español,
Miguel Arias Cañete, consideró que «cuando se pongan en marcha medidas horizontales en todos los países miembros, podremos considerar la posibilidad de levantar el embargo a las carnes de Irlanda y Francia».