23 de julio 2008 - 00:00

"Quieren trasladar el clientelismo al campo"

JuanCapozzolo,titularde laAsociaciónAgrariadeBasail,Chaco, ymiembrodelconsejo de CRA
Juan Capozzolo, titular de la Asociación Agraria de Basail, Chaco, y miembro del consejo de CRA
Mientras se reacomodan las piezas tras la derogación del sistema de retenciones móviles, diferentes sectores del campo siguen inquietos, a la espera de nuevas medidas que favorezcan la producción. Algunos no ahorran críticas hacia el gobierno e incluso llegan a acusar al oficialismo de ser responsable de «un sistema que funciona con el apriete», como asegura Juan Capozzolo, presidente de la Asociación Rural de Basail, Chaco, para quien «compensaciones y ROE (Registros de Operaciones de Exportación) son herramientas de presión».

Muy duro con la gestión K, Capozzoloquien integra el consejo de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)acusa además al oficialismo de querer « trasladar al campo el clientelismo político del conurbano». Veamos los tramos salientes de la charla que este productor mantuvo con Ambito Financiero, en la que también denuncia que el Ejecutivo genera graves trabas a la exportación de la carne -con perjuicio para productores y frigoríficos-y que los supermercados no respetan los acuerdos de precios:

Periodista: ¿Qué balance hace de la extensa discusión entre el gobierno y el campo?

Juan Capozzolo: Que todo se centró demasiado en el tema soja. Es claro que hay necesidad de rotación, pero se ha degradado el rol del maíz y al sorgo, necesarios para mantener la fertilidad del suelo. También nos estamos olvidando de la carne, que no se puede exportar libremente.

P.: El gobierno dice que frena exportaciones para preservar el precio en el mercado interno.

J.C.: Desde que empezó el paro agropecuario sólo salieron ROE para liberar contenedores del puerto con Cuota Hilton, la cual igualmente no se pudo completar. El gobierno obliga a los frigoríficos exportadores a entregar carne a supermercados a bajo precio ($ 3,6 el kilo) y sólo a cambio de esto les otorga ROE. Pero esa carne no llega barata al consumidor. Tal vez porque los supermercados la utilizan, por ejemplo, para hacer milanesay venderla a $ 20 el kilo. Todo a cambio de propaganda para que Moreno diga que la carne bajó.

P.: ¿Los frigoríficos resultan perjudicados?

J.C.: Sí, muchos ya están parando y cesando personal, porque no pueden exportar. Los obligan a que tener un encaje de carne (el llamado ROE rojo) y se ven obligados a entregar la carne al mercado interno. Esto pese a que los exportadores no tienen estructura para vender al mercado interno. El cual, igualmente, está sobresaturado de carne, porque se siguió faenando.

P.: Pero los productores aseguran que el país cada vez produce menos carne...

J.C.: Estamos perdiendo más de 100 de producción por animal. Armó (el gobierno) un sistema para que se produzca menos carne en el país. Se vende hoy como ternero el vacuno que debería ser novillo para exportar el año próximo. Este año se faenaron 750 mil terneros y 400 mil vacas más que el año anterior. P.: ¿Por qué abrir la exportación beneficiaría al productor y al consumidor?

J.C.: Lo que va a exportación tracciona el precio de la hacienda. Hilton ocupa 18 kilos del animal y el resto podría ser dedicado al mercado interno. El frigorífico tiene mayor de compra, pero hoy no lo dejan exportar y entonces reduce sus negocios. A mayor exportación, habría más carne en el país.

P.: ¿No aumentaría el precio en el mercado interno?

J.C.: En marzo de 2006 el kilo de ternero costaba $ 3,80 en Liniers. Hoy se sigue vendiendo de ese precio para abajo. El productor no puede tener nunca la culpa del aumento de la carne. El problema fue la intervención del mercado de la carne. Ahora estamos subvencionando al extranjero en desmedro del productor. Si vendemos el lomo afuera, el extranjero subvencionaría los cortes para el consumidor local.

P.: ¿Sólo con liberar el mercado alcanzaría para normalizar al sector de la carne?

J.C.: Lo que ocurre es que armaron un sistema que funciona con el apriete. Compensaciones y ROE son herramientas de presión. Quieren trasladar al campo el clientelismo político del conurbano. La solución es poner el actual sistema cabeza abajo: premiar por producir más y gravar las ganancias; no subsidiar a unos pocos.

P.: El cobro de Ganancias tiene como traba el alto índice de economía en negro que tendría la actividad agropecuaria. J.C.: El mercado negro lo pueden hacer sólo los grandes. En el mercado de granos, por ejemplo, está al alcance de las empresas con puerto propio: largan tipos a comprar negro, coimean a un vista aduana y hacen pasar 2.000 toneladas en lugar de 1.000. El resto se liquida en el mercado uruguayo. El pequeño productor es tentado a vender en negro, pero la estructura de la operatoria la tiene el grande.

P.: ¿Cree que el agro argentino se encamina hacia una mayor concentración de la propiedad?

J.C.: Los pooles avanzan y los campos se alquilan por falta de capacidad económica de los más pequeños para seguir explotándolos. Cuando los insumos aumentan y el crédito se reduce, sólo los pooles pueden comprar cash. Como resultado, se vende, se alquila o se siembra con menos fertilizantes perjudicando la producción y agotando el suelo.

Entrevista de Pablo Domini

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