Un pedido de informes al Poder Ejecutivo para que a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación, se esclarezca el ingreso al país de carne de cerdo procedente de los Estados Unidos fue presentado por el diputado nacional Guillermo Alchourón.
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La iniciativa se fundamenta en distintas denuncias formuladas por entidades del sector, donde se advierte que la entrada al mercado interno de productos porcinos procedentes del país del norte, «fue el resultado de un 'canje' mediante el cual Estados Unidos habría reanudado la compra de carne vacuna -luego del rebrote de aftosa del año pasado-, a cambio de imponer un cupo de carne de cerdo a nuestro país».
De confirmarse esta maniobra, «la población podría consumir productos elaborados con cerdo sin contar con los debidos controles sanitarios». Al respecto el legislador aseguró que «en los Estados Unidos, los controles de triquinosis son prácticamente inexistentes puesto que los norteamericanos consumen el cerdo cocido, mientras que aquí el consumo de embutidos -que no mata el parásito transmisor de la enfermedad-tornaría riesgosa su comercialización», al tiempo que destacó que «sería imposible determinar el origen de la mercadería ya que el rotulado estaría identificado como 'Industria Argentina'». Por otra parte, el cerdo tendría más de dos años de congelamiento «cuando a nuestra población se le aconseja no «freezar» este tipo de carne más de 6 meses. «Evidentemente, y de comprobarse estas irregularidades, el secretario Berhongaray deberá explicar al Congreso el verdadero motivo de esta importación», expresó Alchourón. En el plano económico, EE.UU. proyecta vender carnes porcinas a nuestro país por un volumen de 10 millones de pesos, «lo que mandaría al quiebre definitivo a más de 500 familias de productores cuyo único sustento es la crianza del cerdo».