Resaltan la importancia de la integración en el agro
• Brasil
«Los empresarios del Mato Grosso tuvieron una visión de futuro, porque hoy en esa región hay varias ciudades que no tienen más de 15 años fruto de la agricultura», explicó Romao Viana, al analizar la actitud de los productores brasileños tranqueras afuera. El especialista es asesor de la Fundación Mato Grosso, una entidad que trabaja para el mejoramiento genético de las semillas de soja y algodón. Explicó que la región es líder en la producción de soja, maíz y algodón, comparado con los rindes que se obtienen en otras regiones del país y del principal estado productor de soja de Estados Unidos, Iowa.
Sostuvo que a comienzos de la década de los '80, esa región era selva y hoy se convirtió en una de las zonas «más buscadas para producir algodón y soja».
Romao Viana indicó también que Mato Grosso es «un estado que siempre tiene una demanda especial de semillas y, además, de nuevas acciones técnicas», para atender esa necesidad y «adaptarlas a las características de la zona».
Las nuevas necesidades, explicó, generaron la creación de asociaciones de productores que firmaron convenios con el gobierno y organismos técnicos para generar «nuevas acciones» que hoy posibilitaron la existencia de «un laboratorio de semillas que se encuentra entre los cinco mejores del mundo».
Explicó también que en la región del Mato Grosso se crearon agrupaciones que reúnen en su seno «a los semilleros que atienden también las necesidades de otros estados».
Además dijo que en la zona se crearon organismos de investigación científica formada por productores, semilleros y técnicos que trabajan en la permanente adaptación de las semillas de distintos cultivos para resolver los problemas que se plantean.
«Estas organizaciones trabajan en la investigación y el desarrollo de nuevas variedades de soja resistentes a distintas enfermedades como el cancro de asta, nematoide de cisto y otra de reciente aparición, la roya de la soja» (una plaga que afecta a la oleaginosa), recalcó.
Tanto en la síntesis como en el cierre del congreso, los oradores pusieron énfasis en remarcar la necesidad que tiene el sector agropecuario de ser protagonista y participar activamente del cambio que reclama. «Gran parte de lo que nos pasó es culpa nuestra, por dejar que otros hagan lo que nosotros debemos hacer. Los insto a que participemos más, mucho más», dijo Marcos Rodrigué, presidente saliente de AACREA. Por su parte, el asesor de CREA de la localidad santafesina de Santa Isabel Enrique Seminario opinó que es «importante reconocer la experiencia de los productores agropecuarios brasileños porque ellos fueron y son artífices y protagonistas de su buen momento».
• Liderazgo
«Podemos ser dirigentes -añadió-, pero para eso tenemos que aflojar con el tango de que todo está mal y entender que un líder no es necesariamente alguien especial... nosotros podemos ser líderes también y dar un ejemplo social de emprendimiento.»
También Seminario instó a comunicarse mejor tranqueras afuera porque eso le va a permitir al sector agropecuario argentino «soñar y ser protagonista de su propio destino». En tanto, el vicegobernador santafesino, Marcelo Muniagurria, opinó que «la Argentina está en deuda con los productores en cuanto a infraestructura», pero enfatizó que tienen que ser los mismos productores los que tienen que pelear y conseguir que haya una infraestructura acorde con «el crecimiento que hoy experimenta el campo argentino».


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