15 de julio 2004 - 00:00

Se espera boom de maíz en la Argentina

Se espera una explosión de maíz en la Argentina. La cosecha podría llegar a 45 millones de toneladas en pocos años si se cumple el «efecto soja», que permitió un fuerte crecimiento en los rendimientos del cultivo tras la utilización de semillas modificadas genéticamente.

Después de muchas promesas repetidas y de postergaciones sin explicación, el gobierno autorizó el cultivo de maíz transgénico de la variedad llamada Roundup Ready.
Es un maíz resistente al glifosato, un herbicida clave en la producción agrícola ya que no afecta al cultivo resistente y suele tener una acción residual muy fuerte. Esta decisión es quizá la más importante de la gestión de Miguel Campos, y curiosamente la que ya estaba resuelta con su llegada a la Secretaría de Agricultura, al menos en las investigaciones técnicas y aprobaciones preliminares.

El maíz RR, que sale al mercado como NK603 ya se encuentra aprobado en Canadá, Japón, Sudáfrica, Estados Unidos y Bulgaria así como está liberado su consumo en Japón, China, Corea, México, Filipinas, Rusia y Taiwán. Pero la obsesión por seguir una «política espejo» con la Unión Europea (imitar sus decisiones por temor a perder mercados) postergó un adelanto tecnológico que según algunos analistas hizo perder terreno al país, al menos en cultivo de maíz. Pero ahora Europa se encuentra a punto de aprobar este cereal modificado genéticamente y se convertirá en un competidor para el país aunque permitirá su consumo en todo el bloque comunitario. La Argentina le vende maíz a España y Portugal.

«La decisión del gobierno marca un punto de inflexión y establece los pasos para la construcción de una política pública en biotecnología para el país. Esta decisión incentivará nuevas inversiones en biotecnología y consecuentemente generará nuevos empleos para la Argentina», decía Alfonso Alba, presidente de Monsanto Argentina, la empresa que fabrica el nuevo maíz. «Con esta aprobación reafirmamos el compromiso con el país», decían otros voceros de Monsanto, quienes confirmaban que realizarán inversiones anuales por u$s 5 millones en el desarrollo de nuevas tecnologías. De hecho, ya se encuentra en proceso de aprobación del maíz RR BT (resistente a glifosato y a insectos). La imagen del ministro Roberto Lavagna junto al secretario de Agricultura Miguel Campos resultó entre insólita y sorprendente. El anuncio, aunque importante, se concentraba sólo en el sector agrícola y muchosse preguntaban el real motivo de la presencia de Lavagna en el edificio de Paseo Colón. Algunos quisieron ver un gesto de buena voluntad con una empresa (la que produce maíz RR) al que estuvo vinculado por un expediente sobre dumping en glifosato que resultó negativo para los intereses comerciales de la compañía. Los funcionarios de Agricultura, en tanto, ensimismados y con un exceso de optimismo que comienza y termina en la misma sede del organismo, interpretaban un apoyo a la gestión que están desarrollando, aunque olvidaban que las internas entre secretario y subsecretarios, con alianzas temporales e intrigas palaciegas, continúan su cauce y diezman los anuncios de buena voluntad.

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