17 de enero 2006 - 00:00

Sequía: se perdió mucho maíz

Las lluvias caídas en los últimos días en la pampa húmeda mejoraron el rendimiento de los cultivos de soja, pero fueron tardías para el maíz, cuya cosecha sufrirá una fuerte merma, según coincidieron distintos especialistas.

El agua caída el fin de semana hizo recuperar los cultivos de soja que estaban fuertemente afectados por la sequía y su producción será cercana a 37 millones de toneladas, según estimaciones de consultores.

Respecto del maíz, el agua llegó, pero en forma tardía para recuperar los cultivos y como consecuencia de la seca se prevé una pérdida cercana a 400 millones de dólares estadounidenses.


Luciano Miguens,
titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), afirmó que «en el maíz hay algunas zonas en las que las pérdidas son irreversibles porque es uno de los cultivos más sensibles, y afecta más la falta de agua en el momento de la siembra».

«La soja aguantó más la seca porque su recolección es posterior», sostuvo Miguens, quien analizó que el aumento en el costo del maíz no va a impactar en el precio de la carne.
Por su parte, Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentina (CRA), afirmó que «la soja está, a partir de la sequía, con poco desarrollo».

«La soja es mucho más estable que el maíz y puede recuperarse, pero igualmente va a haber alguna afectación porque hubo una floración que no se pudo concretar»,
concluyó Llambías.

Fernando Negri,
titular de los Grupos CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) de la Zona Oeste Bonaerense, dijo a «Télam» que en Trenque Lauquen, Pellegrini, Guaminí y Henderson la lluvia hizo que la soja «cambiara rotundamente para bien». «No estamos tan comprometidos con el rendimiento; no nacieron plantas nuevas, pero dejaron de morir», graficó.

En cuanto al girasol, comentó que la sequía «nos agarró saliendo del período crítico; la lluvia llegó tarde y no compensa la pérdida de rendimiento porque ahora está terminando la floración».


Parecido panorama dio respecto del maíz, al decir que el agua caída «ayuda a que no se siga acelerando la seca, pero ya es un poco tarde».

En contrapartida, Negri comentó que la lluvia originó una «explosión de la producción de los tambos», dado que el agua hizo crecer el pasto que alimenta al ganado vacuno y los chacareros no se vieron obligados a alimentarlos con maíz y forrajes.

«Con la lluvia nos sacamos un salvoconducto hasta fines de enero o principios de febrero, pero si no vuelve a llover volveremos a la situación de antes, porque el suelo acumula agua pero luego se necesitan más lluvias», advirtió.

Alex Humbert Maguire
, presidente de los Grupos CREA de la zona de Pergamino, Salto, Rojas, Colón y Arrecifes, afirmó que en la última semana cayeron más de 170 milímetros de agua.

Explicó que el cultivo de maíz en esa zona «ya pasó su momento», pero reconoció que la lluvia «vino bien para la soja y las pasturas».

Maguire dijo
que el crecimiento de los pastos que alimentan al ganado «hacen que no se resientan el celo ni la preñez de los vientres, dado que es en esta época en que las vacas quedan preñadas y no se afectaría la futura producción de terneros». Finalmente, en Entre Ríos, el secretario de la Producción provincial, Daniel Welschen, dijo ayer que el gobierno aún no ha pedido la declaración de la emergencia agropecuaria a causa de la sequía porque no se ha llegado a 50% de las pérdidas en la totalidad de los cultivos.

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