La producción de arándanos se ubica aún entre las actividades no tradicionales aunque factura importante volumen de exportaciones.
Entre los 170 expositores que se sentaron a las mesas de trabajo de la IV Feria y Seminario de Producciones Alternativas (FESPAL), desarrollada del 6 al 9 de mayo en el Parque del Ferrocarril de la localidad de Chabás (provincia de Santa Fe), se habló mucho sobre desarrollo productivo, el control sanitario por parte de bromatología, así como implementar una política nacional sobre algunas de las áreas que mostraron en los últimos cuatro años un mayor crecimiento (apicultura, arándanos, conejos). También se habló de la búsqueda de una toma de conciencia sobre estas producciones que empiezan a ofrecer ventajas de rentabilidad y sostenimiento si se proyecta una escala de producción a largo plazo. «Si las 160 docenas de empanadas de conejo que vendió FESPAL en 2 días estuviesen disponibles para el consumo en grandes centros urbanos, estamos seguros de que la cunicultura dejaría de ser una producción no tradicionalo alternativa.» La apreciación corresponde a un grupo de productores que se mostró sorprendido por el resultado de sus productos. Para muchos, los cambios en la alimentación de los argentinos está comenzando a profundizarse, y existe una gran posibilidad para el desarrollo de estas actividades.
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Algo similar sucede con la ranicultura, que ha comenzado a incorporar nuevas tecnologías de manejo y diseños óptimos para el desarrollo sostenido y económicamente rentable de las empresas productoras, teniendo en cuenta que sólo se abastece 5% del mercado interno, con un valor aproximado de 35 a 40 pesos por kilo.
Por otra parte, una de las producciones que han incrementado su producción anual es cría del yacaré, que cuenta con dos criaderos en nuestro país. Uno, ubicado en la granja La Esmeralda (Santa Fe); y otro, en la provincia de Formosa, con una producción que pasó de 1.500 a 3.000 ejemplares por año, debido a la fuerte demanda de su carne para grandes cadenas de restoranes.
También la producción de chinchillas demostró que se ha encontrado un mercado especializado en la reproducción de especies y la venta de pieles a países europeos. Los valores varían entre los 10 y los 70 dólares de acuerdo con la calidad y propiedades del producto, pero reflejan ingresos significativos para quienes a fines del siglo pasado montaron sus criaderos con inversiones que no superaban los 5 mil pesos. A pesar de las diferencias, desde FESPAL ya se llevan entregados créditos por un total de 200 mil pesos, que son nucleados dentro del Programa Redes a una tasa de 6% anual sobre saldo.
Este año, en el marco de la muestra, 13 productores fueron beneficiados para proyectosde cunicultura, fábrica de calzado, herrería artística, industria textil y apicultura.
«Me entregaron 6.300 pesos, que voy a incorporar al crecimiento de las 40 colmenas que tengo en producción sobre unos campos con arándanos», afirmó Hernán Segurado.
El joven -con apenas 18 años-es uno de los primeros productores que acceden a este tipo de beneficios debido a que su proyecto no tuvo ningún tipo de rechazos por la comisión que lo evaluó. En 2003, Segurado inició su sueño bajo el nombre Miel de Abejas La Negrita, en honor a su madre, y le puso Colmenares Don Luis al establecimiento fraccionador que referencia el nombre de su padre. Invirtió más de 12 mil pesos y obtuvo en su primera cosecha algo así como 660 kilos que comercializó en FESPAL a un valor de $ 10 el kilo de miel pura.
Piensa que, en dos años, recuperará el monto invertido y estará en condiciones de proyectar otras alternativas en forma asociativa.
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