Subsidios complican acuerdos mundiales
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Quizá se logre algún atisbo de avance para el futuro, pero quedarán en pie gran parte de los subsidios de los productores, su nivel de productividad y el alto valor de la tierra agrícola, factores éstos indeclinables de la política agraria de Europa occidental.
Quienes estamos en la posición opuesta a los subsidios, debemos descubrir el verdadero rumbo para alcanzar un comercio mundial sin víctimas y sin victimarios. Como principio, en nuestra representación deben actuar personas que tengan aptitudes y trayectorias adecuadas para encontrar el camino. Hay que tener presente que la Argentina utiliza recursos fiscales con efecto inverso para los productores agrarios; en lugar de mejorar sus ingresos, reducen el valor de exportación de sus productos. Ese manejo distorsivo de los precios agrícolas debilita la base argumental de la representación argentina en los foros internacionales, cuando reclama un trato más favorable para nuestro agro. Los negociadores de los países ricos pueden preguntar por qué el gobierno argentino puede darle a sus productores el trato que quiera, pero esos países ricos no deben hacer lo mismo con sus productores. Estas contradicciones dificultan las negociaciones agregando elementos nuevos a la larga discusión. Para vislumbrar un horizonte de esperanza, hay que reconocer que cualquiera sea la causa de origen, las políticas de subsidio, sean para dar o quitar estímulo a la producción agraria, son un factor de perturbación que aleja las posibilidades de un acuerdo mundial cercano y equitativo.
Mucho más difíciles se hacen los acuerdos cuando los mismos ideólogos que han creado los subsidios o sus sucesores, son los encargados de llevar adelante las negociaciones que, hipotéticamente, buscan eliminar los subsidios de los otros, pero no los propios.


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