28 de julio 2005 - 00:00

Temor por más retenciones en la Jornada Ganadera '05 de La Rural

Con la afirmación de que la ganadería argentina se mantiene en una meseta de alrededor de 54 millones de cabezas anuales, a diferencia de lo que ocurre en los países vecinos como Brasil y Uruguay, que en los últimos años han visto aumentar notablemente sus producciones, los ganaderos y especialistas admitieron que en el sector aún queda mucho por hacer. La conclusión se escuchó en la Jornada Ganadera 2005 realizada durante la 119ª Exposición Rural que se realiza en Palermo, Buenos Aires. Durante su desarrollo se dijo que el sector ganadero perdió en manos de la agricultura alrededor de 8 millones de hectáreas aunque las cabezas de ganado se mantuvieron en el mismo nivel. Se continuó un debate que se arrastra desde hace mucho tiempo en el sector sin encontrar políticas de fondo.

El panel central de la Jornada Ganadera realizada en la Sociedad Rural Argentina en el marco de la 119a Exposición de Palermo.
El panel central de la Jornada Ganadera realizada en la Sociedad Rural Argentina en el marco de la 119a Exposición de Palermo.
En el marco de la 119ª Exposición Rural, se realizó la Jornada Ganadera 2005. La apertura estuvo a cargo del presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens, quien sostuvo que la Jornada Ganadera serviría para contar con una «radiografía completa» del sector.

Asimismo, Miguens advirtió que si bien la ganadería atraviesa un buen momento y posee buenas perspectivas a futuro, en los últimos diez años sufrió un « desplazamiento» por parte de la agricultura, debido al aumento de la rentabilidad de esta última.

Por otro lado, el presidente de La Rural lamentó la situación ganadera argentina, que se mantiene en una «meseta» de alrededor de 54 millones de cabezas anuales, a diferencia de lo que ocurre en los países vecinos como Brasil y Uruguay, que en los últimos años han visto aumentar notablemente sus producciones.

Miguens también dijo que uno de los desafíos actuales que tiene la ganadería argentina es introducirse en los mercados de EE.UU. y de Asia, y se mostró preocupado por la posibilidad de que el gobierno adopte «medidas de corto plazo» en materia de retenciones.

Por último, Miguens defendió el rol que cumple el sector privado en la auditoría del SENASA contra supuestas intenciones de suspenderlo y lamentó que el organismo no reciba el presupuesto suficiente por parte del Estado.

Durante el primer bloque de la jornada Radiografía y Metas de la Producción Ganadera Bovina, María Rosa Oreglia presentó los resultados de dos estudios realizados entre gente mayor de 14 años y entre hogares, orientados a conocer más acerca del consumo de carne vacuna entre la población argentina.

Del estudio mencionado surgió que 99% de los hogares consume carne vacuna seguido por las verduras, las frutas y los lácteos.Además, 64% de los hogares consultados ubicaba a la carne dentro de los tres alimentos más importantes.


El consumo mensual de carne vacuna en los hogares alcanza los 15,8 kilos por mes, es decir, 190 kilos por año en cada hogar. Esto implica que en los hogares argentinos se come carne 16 días al mes.

• Carne vacuna

Asimismo, Oreglia manifestó que del estudio comparativo entre los diversos tipos de carne, la carne vacuna era la que más se acercaba a la concepto de carne ideal, superando al pollo, el pescado y el cerdo, teniendo en cuenta distintos aspectos, como «rico olor, rico sabor y tierna», entre otros.

Respecto de la comercialización,
Oreglia manifestó que 7 de cada 10 hogares eligen comprar la carne en la carnicería, seguido por 32% que prefiere hacerlo en híper y supermercados.

A su vez, de los hogares que abandonaron el consumo de carne vacuna producto de la crisis, 7 de cada 10 hogares eligieron reemplazarla por verduras.

Por su parte,
Fernando Canosa, especialista de AACREA, se refirió a las metas y las estrategias que el sector ganadero debería implementar para alcanzarlas.

Canosa dijo que si bien en los últimos años el sector ganadero «perdió» a manos de la agricultura alrededor de 8 millones de hectáreas, la cantidad de cabezas de ganado se mantuvo prácticamente en el mismo nivel, lo que cual habla de la «buena productividad» del sector.

Sin embargo, Canosa señalóque, por distintos factores que se producen a lo largo de la cadena de producción, el sector ganadero está dejando de ganar casi 8 mil millones de pesos anuales.

En este sentido,
Canosa aseguró que, con una mayor capacitación, una mejora del plan sanitario y en los índices de reproducción, y una mejora de la infraestructura, entre otros factores, el sector podría aumentar su producción 49% y elevar su facturación en 6 mil millones de pesos, en un plazo de 5 años.

Respecto de los inconvenientes que el sector encuentra «fuera de la tranquera», pero dentro de la cadena de producción, Canosa enumeró «problemas de manejo» (que derivarían en una pérdida de 1.600 millones de pesos), «extractos por despostados» (pérdida de 690 millones), «pérdida por lugar de venta» (650 millones), «pérdida de valor por exportación» (593 millones), «desvalorización de los subproductos» (297 millones) y «lucro cesante», producto de no poder ingresar en los mercados de EE.UU. y de Asia (570 millones).

Por la tarde, se llevaron a cabo las conferencias del 2° bloque
«Los fantasmas del negocio ganadero».

Carlos van Gelderen
, quien se refirió a la sanidad animal y a los requerimientos para competir en el mercado mundial, aseguró que hay una suerte de «regionalización sanitaria», producto de la gran difusión que tienen hoy en día las enfermedades, lo que provoca una «globalización de las enfermedades».

Entre los factores señalados por
Van Gelderen para la expansión de las enfermedades se encuentran los grandes traslados de personas en el contexto mundial, los avances tecnológicos (que producen nuevos productos riesgosos), el desarrollo económico, el uso intensivo de la tierra y la adaptación y los cambios microbianos.

Por otro lado,
Van Gelderen aseguró que el surgimiento de la BSE («vaca loca») produjo, entre otras consecuencias, un cambio de paradigma en el ámbito sanitario, una inversión de la carga de la prueba (ahora el productor debe dar garantías de que lo que comercializa cumple con los requisitos sanitarios), una modificación en la cadena alimentaria y un replanteo del control (antes era meramente reactivo, mientras que ahora se intenta implementar un sistema preventivo).

Asimismo, Van Gelderen señaló que para la OMC la preocupación sanitaria se ha vuelto central, sobre todo en lo que hace a la «vaca loca» y a la fiebre aftosa.

De esta manera, algunos de los nuevos requisitos que una producción debe reunir para ser competitiva son: sanidad animal, inocuidad, bienestar animal, trazabilidad, sustentabilidad ambiental y equidad en la cadena de valor.

Por todo ello, Van Gelderen abogó por la creación de un sistema sanitario que funcione de manera coordinada y cuente con los medios tecnológicos suficientes como para intercambiar la información disponible de manera inmediata.

Guillermo Mac Loughlin
, especialista de la Sociedad Rural Argentina, desarrolló el aspecto impositivo del sector. En este sentido, el contador dijo que los productores ganaderos enfrentan un sistema de «alta carga impositiva» y opinó que la solución a los problemas inflacionarios que tiene el país no se resuelven aumentando los impuestos y bajando la producción, sino, por el contrario, «aumentando la oferta».

Mac Loughlin abogó por la implementación de diversas medidas por parte del gobierno en materia crediticia (que se adapte a las necesidades del sector productivo) e impositiva (amortización acelerada para pasturas, compra de maquinaria agrícola y adquisición de reproductores) para mejorar la situación del sector.

Por todo ello,
Mac Loughlin solicitó la aplicación de una política de Estado, «no meros parches», que contemple un «plan ganadero serio», de la mano de la articulación del sector público y el privado.

Arturo Ortiz
, por su parte, desarrolló aquellos requisitos que, según él, deben cumplir los productores para exportar, entre los cuales mencionó «las 4 c»: cantidad (contar con mucho volumen), continuidad (oferta garantizada de manera permanente), costos (que posibiliten la rentabilidad), calidad (el consumidor es quien la determina).

Además,
Ortiz describió las principales características que, según él, reúne el «consumidor europeo»: bien informado y con buen nivel educativo, consciente de los precios, multicultural, respetuoso del medio ambiente, con preocupaciones no meramente comerciales (buen trato hacia el animal, protección del medioambiente, etc.) y de alto poder adquisitivo.

Por su parte,
Laurent Spanghero, presidente de la Unión Europea de Comercio de Ganados y Carnes, destacó las «buenas oportunidades» que tiene la Argentina para seguir creciendo dentro del mercado de Europa, al señalar, por un lado, el aumento de la población debido a la expansión de la UE a 25 países y los 500 millones de habitantes proyectados para 2007, y al mismo tiempo, la caída en la producción europea de carne vacuna, debido a los elevados costos que implica.

En Europa, la carne vacuna ocupa el segundo lugar en la lista de carnes más consumidas, detrás de la carne de cerdo y por encima de la carne de ave. Francia es el principal productor europeo de carne vacuna, pero el año pasado tuvo que recurrir a la importación, lo cual abre buenas perspectivas para la Argentina.


Pero Spanghero también advirtió que, en su opinión, la apertura de las barreras arancelarias es muy difícil y que otros mercados con futuro para la Argentina son Medio Oriente, Africa del Norte y Rusia, y consideró que Brasil es el principal competidor de la Argentina en estos mercados, debido a la gran cantidad que produce, aunque reconoció la superior calidad de la carne de nuestro país.

Un escenario parecido elaboró
Luis María Firpo Brenta, quien brindó su conferencia dentro del 3° Bloque «¿Qué hacer para potenciar el negocio ganadero?» de La Rural, quien, teniendo en cuenta que en los próximos 50 años el consumo habrá aumentado 20% producto del crecimiento de la población mundial y que las barreras arancelarias se habrán reducido, el futuro para la ganadería se presenta auspicioso.

Sin embargo, Firpo Brenta también advirtió sobre «el estancamiento del stock ganadero en la Argentina, el bajo nivel de marcación de ganado, la escasa tecnología que se aplica y el desplazamiento de tierras sufrido por el sector en detrimento de la agricultura».

En este sentido,
Firpo Brentareclamó que el sector ganadero «pase del reclamo a la autocrítica» y aseguró que parte de los problemas que actualmente aquejan al sector se debe a la escasa capacitación con que cuenta. Y agregó que, tal como lo demostró la agricultura, «el éxito está más ligado al conocimiento que a la disposición de los recursos naturales», que, por otra parte, el campo argentino tiene y de sobra.

Fripo Brenta lamentó que el campo argentino «no utilice la tecnología disponible» y señaló que algunas de las herramientas que se necesitan para mejorar la producción son: implementar un «asociativismo» entre la producción y la comercialización, contar con un presupuesto adecuado y un liderazgo fuerte y claro».

El economista
Javier Martínez del Valle, por su parte, expuso una comparación entre la realidad ganadera de la Argentina y la del Brasil.

Martínez del Valle
explicó que nuestro país desde la década del '70 redujo su stock de alrededor de 60 millones de cabezas a las actuales 52 millones producto de una caída del consumo, que se redujo en 30%, a pesar del aumento de población registrado durante estos 30 años.

Este crecimiento poblacional, sin embargo, no produjo una «presión de demanda», sobre todo por el aumento de los «índices de pobreza» que sufrió la sociedad argentina.

Esta caída en la producción y el consumo registrados en nuestro país contrastan con la actual situación que atraviesa el sector ganadero en Brasil, donde, producto de «la expansión de las fronteras sanitarias y la incorporación de tres nuevos Estados a la cadena productiva», el stock aumentó en «50,6 millones de cabezas en los últimos años», alcanzando 179 millones de cabezas actualmente.


Pero lo más interesante es que Brasil logró aumentar el consumo interno y la exportación de sus carnes de manera concomitante, sin provocar un incremento de precios, con lo cual, se da por tierra con el argumento esgrimido por el gobierno nacional, de limitar las exportaciones para contener los precios.

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