27 de mayo 2002 - 00:00

Trigo: sin cambios en la rentabilidad

Los insumos que se utilizan en el trigo deberían mantenerse estables según las cotizaciones en dólares.
Los insumos que se utilizan en el trigo deberían mantenerse estables según las cotizaciones en dólares.
La flotación del tipo de cambio que comenzó en 2002, produjo fuertes cambios en los precios relativos de la economía. En particular en el sector agropecuario se produjeron, entre otros dos fenómenos muy relevantes: un fuerte aumento en pesos de los ingresos y de algunos insumos y una mayor carga impositiva (retenciones).

La rentabilidad esperada de un cultivo, es una variable que está fuertemente determinada por el nivel de riesgo de la actividad. Es decir, independiente de cómo varían los precios de los productos y los insumos, la rentabilidad esperada del trigo tenderá a ajustar a su promedio histórico (asociado estrechamente al nivel de riesgo). Supongamos tres costos en el cultivo de trigo, y analicemos el comportamiento de sus respectivos precios:

1) Los insumos que se utilizan en el cultivo (básicamente fertilizantes y herbicidas) son importados.
El comportamiento del precio en dólares debe ser estable. En una economía abierta, estos precios no deberían soportar considerables diferencias con los de otras partes del mundo. Intuitivamente, si una empresa extranjera comienza a vender el producto en dólares al doble de lo que cuesta en Brasil, rápidamente existirán otras, que ofertarán el mismo producto a un precio más bajo. Así hasta que el precio tienda al internacional. 2) El precio de las labores está determinado en gran medida por el precio del gasoil. Este valor a su vez está determinado por el precio del crudo (y por los impuestos). Luego de la devaluación, el del gasoil tuvo caídas importantes en dólares. El precio del crudo es internacional y al igual que los commodities agrícolas no puede ser determinado por una empresa en particular. Por lo tanto, el gasoil tenderá al precio internacional en dólares. Las labores seguirán el mismo camino puesto que el gasoil es el insumo más importante y las tarifas de muchas labores están expresadas directamente en litros de gasoil.

2) El precio del arrendamiento está determinado por los precios de los insumos y de los productos (por el retorno esperado del cultivo).

El mercado interno fijará un precio de arrendamiento, tal que con los ingresos y egresos proyectados la tasa de retorno esperada del cultivo coincida con la rentabilidad histórica (y su riesgo asociado). Verifiquémoslo de la siguiente manera:

Supongamos el mismo planteo productivo para los años 2001 y 2002 (y la misma fecha de evaluación, por ejemplo, mayo).

• Tasa estimada

La tasa de retorno esperada para la campaña 2001/2002 del cultivo de trigo es de 1,53% mensual. (Resultado sólo a nivel de cultivo no a nivel de explotación.) Lo que haremos seguidamente, es determinar el precio que tendría que tener el alquiler para la campaña 2002/2003 para que, con los nuevos ingresos y egresos esperados, la rentabilidad sea de 1,53%. Si el valor del alquiler es el que se verifica en el mercado es porque efectivamente éste es el camino del ajuste. Veamos los resultados:

El valor del alquiler que permite mantener la misma rentabilidad que el año anterior es de u$s 54,35 aproximadamente $ 160. Si éste se verifica en el mercado (para alquilar un campo que con este paquete tecnológico produzca 2,2 t/ha de trigo), nuestro postulado de que el precio del arrendamiento se ajusta por retorno se verifica. La
mejora en los márgenes absolutos en pesos, no implica mejora en la rentabilidad esperada del cultivo, que está determinada por los niveles de riesgo y no por los precios esperados.

Ahora bien, supongamos que debido a la restricción de crédito, los volúmenes de inversión en pesos (considerablemente mayores al año anterior) y la incertidumbre del gobierno en materia de política económica, entre otros, obligan al productor a rediseñar el paquete tecnológico (consultando un técnico) para disminuir los niveles de inversión por hectárea resignando egresos pero también ingresos. Veamos un ejemplo:

Utilizando menos insumos y dejando de realizar alguna labor cultural a costa de 400 kilogramos de trigo, el retorno aumentó a 2,41% mensual. La mayor rentabilidad no es gratuita. Los niveles de riesgo asociados a este planteo productivo son mayores.

• Riesgo caro

Por ejemplo, no fumigar contra malezas es un riesgo que se puede pagar muy caro en términos de rinde. O no fertilizar con fósforo puede convertir al cultivo más vulnerable a sequías (y todos los ejemplos que mis compañeros ingenieros me puedan brindar). En fin, este aumento en el retorno esperado tiene como costo un mayor nivel de riesgo. Asumir un riesgo adicional se «paga» con más rentabilidad. Esta situación es conocida en la teoría financiera: para tomar una decisión de inversión no sólo es relevante la información de retornos sino también la referida a exposición al riesgo. En general, la relación entre estas dos dimensiones es positiva, es decir, a mayor retorno mayor riesgo asociado. Si la rentabilidad esperada de un cultivo de trigo es considerablemente superior a la rentabilidad histórica (a igualdad de paquetes tecnológicos) seguramente por alguna imperfección o costo de transacción (información), no se arbitraron los nuevos precios relativos. Esta situación será transitoria, quien la aprovechará será un oportunista que, aparte de embolsar buen dinero, hará que esta ganancia desaparezca rápidamente. Este no es el comportamiento de un inversor que hunde capital para obtener un retorno a cambio en el futuro con un nivel de riesgo asociado determinado.

La rentabilidad esperada está asociada a los niveles de riesgo. La rentabilidad consolidada está más asociada a los precios.

El nivel de riesgo se determina a partir de las variaciones en la rentabilidad consolidada a lo largo del tiempo.

Este argumento explica el desabastecimiento.
Las empresas exportan la mayor cantidad posible en vez de abastecer a una demanda interna que presiona fuertemente a la baja del precio en dólares.

En caso de tratarse de un productor propietario de la tierra, el aumento del precio del alquiler en pesos (que siempre representa 6% del valor de la hectárea), implica un aumento del valor en pesos de la tierra. Por lo tanto,
la devaluación enriqueció a los terratenientes (entiéndase tenedores de tierra).

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