Trigo: impulsan mayor diferenciación de calidad

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La diversificación del consumo y la creciente automatización de los procesos industriales a nivel mundial requieren de materias primas homogéneas y del desarrollo de variedades específicas de trigo, aptas para usos particulares. La demanda internacional es cada vez más exigente y la calidad del trigo constituye un elemento central en las transacciones comerciales, en las que los trigos de calidades superiores tienen diferencia de precios.

A pesar de estas tendencias, el tema de la calidad de trigo recién comienza a instalarse en la Argentina. «En el país existe un escaso desarrollo de estrategias de diferenciación del trigo, lo cual se traduce en menores precios obtenidos en los mercados internacionales», explica Carmen Vicién, directora de Economía Rural del Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires.

Según los datos aportados por la secretaría bonaerense, la Argentina recibió durante la década del '90 precios implícitos por sus exportaciones sensiblemente inferiores al de sus competidores. Si bien en la actualidad en el mercado de trigo 70% son commodities; 25%, minicommodities con exigencias mayores; 4%, trigos de identidad preservada y 1% de trigos especiales para uso nutracéuticos, se espera que en un futuro las relaciones cambien a 50% commodities, 25% minicommodities con exigencias mayores, 24% trigos de identidad preservada y 1% de trigos especiales para uso nutracéuticos.

• Situación actual

La Argentina tiene trigos de buena calidad, semejantes a los mejores americanos, canadienses y australianos, pero al mezclarlos se pierden las diferencias de precios que tienen estos países por ofrecer clases específicas con garantía de calidad.

La problemática es compleja.
«La calidad industrial del trigo -señala Vicién-depende de las variedades del trigo ( genética, que determina la calidad del gluten); del manejo del cultivo, las condiciones climáticas y el manejo poscosecha (que determinan la cantidad de gluten). A ello se suma la volatilidad de los mercados internacionales.»

Si bien en la Argentina no existe un sistema de clasificación de trigos, cabe destacar la reciente experiencia de Aaprotrigo de exportación de trigo de calidad diferenciada a Brasil, por el cual se pagó un sobreprecio de u$s 5 la tonelada. Esta es una experiencia incipiente y de muy bajo volumen, pero señala un primer intento en el camino de la exportación de trigos de calidad.

La molinería también registra antecedentes de pago de premio por calidad.
Se realizaron contratos de abastecimiento con productores de trigo de condiciones específicas de calidad con molinos que pagan un plus por esta mercadería. Los datos otorgados por la Secretaría de Asuntos Agrarios y Economía Rural muestran que en el transcurso de 2002 la molinería pagó entre $ 10 y $ 20 por tonelada de sobreprecio por partidas de trigo de determinada aptitud panadera. Este dato es sólo referencial, ya que los premios por calidad varían de acuerdo al año y a las características específicas de la partida. La posibilidad de acceder a un sobreprecio por calidad de $ 15 por tonelada en el caso de 10% de la producción triguera de la provincia de Buenos Aires, se traduce en un incremento de $ 13 millones a $ 15 millones en el valor de la producción.

Para ponerse a tono con las demandas y para poder aprovechar las ventajas del mercado, dos recientes medidas a nivel nacional se inscriben dentro del proceso de impulsar la diferenciación de los trigos por calidad.

El trigo constituye el principal cultivo en la provincia de Buenos Aires. En la campaña 2002/ 2003 se sembraron 3,3 millones de hectáreas, que representa más de 50% del total sembrado en la Argentina. En las últimas cinco campañas, el área se mantuvo por encima de las 3 millones de hectáreas, con un máximo de 4,4 millones de hectáreas sembradas en 1996.

Los rindes correspondientes a dichas campañas oscilaron entre 23 y 29 quintales por hectárea, lo cual coloca a los rendimientos de la provincia por encima del total nacional.

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