Las medidas que establecen las condiciones en las que deben viajar los animales en la Unión Europea podrían convertirse en nuevas exigencias para los mercados que exportan productos pecuarios al Viejo Continente.
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Las normas comunitarias exigen para las bestias de todas las especies transportes seguros y confortables con ambiente climatizado, según la época del año y por tramos que no excedan las 8 horas, destaca un informe de la Dirección Nacional de Mercados Agroalimentarios.
«La legislación comunitaria establece actualmente un límite máximo de 8 horas de duración para el transporte de animales por carreteras en vehículos con techo que los proteja del sol o la lluvia y en compartimientos sin objetos cortantes o protuberantes», señala el informe del organismo dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA).
La normativa determina que «el suelo (del transporte) debe de carecer de agujeros o aberturas, ser antideslizante y tener cama suficiente para absorber el orín, además de disponer de rampas con protecciones laterales para la carga y descarga y aberturas laterales para facilitar la ventilación durante la época cálida».
La información suministrada por el organismo oficial aporta algo más que un dato curioso ya que la forma de «viajar como animales» diseñada por los europeos apunta a transformarse, más pronto que tarde, en una nueva exigencia comercial para los países productores y exportadores de alimentos, como la Argentina. La consagración del principio de que tratando «a las bestias como la gente» se respetan «los derechos de los animales» y se obtienen mejores resultados, puede convertirse en un futuro próximo en uno de los ítem para calificar la calidad y consecuentemente el precio de los productos finales, señalaron observadores locales.
La condición de «viaje confortable» podría sumarse a la de ganadería «respetuosa de los valores ecológicos» y cría de animales «sin depredación del medio ambiente» que ya tienen plena vigencia en la valoración agropecuaria comunitaria. Para la mayoría de los animales los veterinarios europeos establecieron un máximo de 8 horas para la duración de los viajes, aunque para los lactantes admiten 9 horas siempre que se contemple entre tramos una hora de descanso durante la cual los ejemplares puedan disponer de agua.
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En el caso de los cerdos el acceso al agua para beber debe ser permanente y los caballos deben tener agua y la posibilidad de «estirar las piernas» cada 8 horas de travesía.
Después de cada jornada en las condiciones descriptas «los animales tendrán que ser descargados en algún lugar adecuado para su alojamiento durante, por lo menos, 24 horas a fin de descansar, beber y comer». «Los datos aportados por la industria indican que en la Unión Europea se transportan un millón de animales diarios, sin contar los pollos, lo que supone unos 365 millones de animales por año».
El 94,5 por ciento de los transportes de animales que se realiza en la Unión corresponde a movimientos dentro de las fronteras comunitarias y sólo 5,5 por ciento de los viajes sobrepasa los límites geográficos del bloque comercial. No obstante, «los transportes internacionales de más de 8 horas, deberán presentar un plan de ruta» que indique el itinerario a cumplir por el vehículo, señala la información. A su vez «el conductor debe llevar un registro de todos los hechos que ocurran durante el viaje», tales como alteraciones del recorrido, períodos de descanso concedidos a los viajeros, lugares de detención, y al finalizar debe entregar el documento a las autoridades.
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