Urge arduo debate sobre retenciones
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Las retenciones implican un fuerte aporte al fisco, especialmente las que provienen de las ventas externas de soja.
En rigor de verdad, sólo el Congreso tiene facultades para crear, modificar o eliminar tributos federales, de acuerdo con la Constitución Nacional (la de antes y la de ahora, dicho sea de paso). De modo que aplicar este principio y sustraer la cuestión de la mera conveniencia del Ejecutivo implicaría un saludable gesto de apego a los principios básicos de nuestra legalidad.
La propia ley fundamental, incluso, pone en la Cámara de Diputados la exclusividad de ser el ámbito iniciador de cualquier discusión sobre impuestos, sobre la base de que ese cuerpo representa al pueblo de la Nación en el Congreso.
De aceptarse esta sugerencia, entonces, una eventual aplicación de gravámenes a las ventas de productos agrícolas o ganaderos sería resultadode una discusión parlamentaria en sus distintos niveles, comenzando por las comisiones involucradas en el asunto (Presupuesto y Hacienda, Agricultura y Ganadería, Comercio Exterior, Asuntos Constitucionales, entre otras posibles) y llegando después a los recintos de ambas Cámaras.
En los últimos tiempos estamos desacostumbrados a que los temas fundamentales de la vida del país se analicen y debatan en el ámbito que corresponde, es decir, el legislativo. Las razones de esta pérdida de relevancia del Congreso como caja de resonancia del quehacer argentino son muchas y no sería posible analizarlasaquí con la profundidad que la cuestión merece. Lo peor es que en lugar de ese debate previsto por la organización legal de la República se opta por la vía del «decretazo» o bien la de la acción directa, con «piquetes», cortes de calles y rutas, etcétera. La primera variante fomenta el autoritarismo sin control; la segunda lleva a la anarquía y al «vale todo».
La dirigencia agropecuaria debería, en este punto, pronunciarse resueltamente por la absoluta vigencia de la Constitución y las leyes. Ese conjunto normativo marca el camino por seguir. Las retenciones, entonces, deben ser discutidas en el Congreso.

