"vaca loca": 100 países en riesgo
DETECTADA INICIALMENTE EN HATOS DE GRAN BRETAÑA
La EEB fue detectada inicialmente en los hatos británicos en 1986.
La FAO cree improbable que Estados Unidos y Canadá tengan casos del mal de las vacas locas, aunque ésa es una posibilidad que no puede descartarse, afirmó Diouf.
Su organización, dijo, ha respaldado un estudio de evaluación de los riesgos sobre la EEB llevado a cabo por la Comisión Europea.
"Según ese estudio, es 'altamente improbable que el agente de la EEB esté presente' en Argentina, Australia, Chile, Noruega, Nueva Zelandia y Paraguay", dijo Diouf.
Muchos científicos creen que el uso del MBM en el forraje para el ganado desata la enfermedad que carcome el cerebro de las reses. La Unión Europea ha proscrito el uso de MBM en forrajes animales durante un período de seis meses, a partir del 1 de enero.
Diouf aconsejó a las naciones bajo riesgo del mal de las vacas locas que prohíban el suministro de MBM al ganado vacuno, lanar y caprino.
El director general fue consultado por Reuters sobre qué consejo daría a las naciones fuera de Europa Occidental que están preocupadas por la posible amenaza de la EEB.
"Para los países que han importado animales y MBM de sus socios comerciales infectados con la EEB, la FAO les recomienda seguir una actitud de cautela", dijo el funcionario en sus respuestas por escrito.
PROSCRIPCIÓN DEL FORRAJE
"Para reducir aún más el riesgo de infección, los países deberían de sopesar la prohibición de alimentar a todos los animales con el MBM", dijo.
Sus recomendaciones también se refieren a la vigilancia actividad y medidas para la detección, control y erradicación de la EEB.
Además, requerir la eliminación de materiales considerados específicamente de alto riesgo (como el espinazo, el cerebro, los ojos, las amígdalas y parte de los intestinos) del ganado vacuno, lanar y caprino de las cadenas alimenticias humana y animal.
Esos materiales representan más de 95 por ciento del potencial de infección.
El funcionario también recomendó prohibir que animales muertos, no aptos para el consumo humano, se utilicen para producción de forraje y mejorar el manejo de los riesgos y la comunicación sobre temas de seguridad alimenticia.

