Economía

Crece demanda de seguros de viaje tras incidentes de turistas

Desde las empresas del sector aseguran que cuando trascienden problemas de argentinos en el extranjero, los viajeros "toman conciencia" y se interesan por contratar mejores coberturas.

El caso de Candela Aylén Saccone fue noticia a fines de junio. La adolescente de 15 años estaba con su familia en Punta Cana cuando entró en coma, producto de una cetoacidosis diabética, una insuficiencia renal y un edema cerebral. Una vez estabilizada volvió al país, donde mejora y continúa con su recuperación. También contó con repercusión en los medios el grave accidente que Celeste Cevasco, de 27 años, tuvo en Cancún: cayó de un primer piso y sufrió fracturas en pelvis, húmero, fémur y hombro, además de la cadera. Fue operada en México y regresará a la Argentina los primeros días de agosto.

Estas historias, con el denominador común de turistas con serios contratiempos en el extranjero, tienen el efecto de “concientizar” a quienes planifican vacacionar fuera del país: es por eso que, cuando trascienden, aumentan las consultas y la demanda de los seguros y asistencias para viajeros.

“Al respecto tengo un dato duro y algo de conjetura. El dato duro es que el volumen de ventas para nosotros, comparando con julio de 2018, creció un 20%. Esto tiene dos orígenes: la estabilidad de la economía en los últimos meses, si el dólar se mantiene estable durante un tiempo, la gente viaja. Y sin duda, aunque no se puede decir cuánto, estos casos impulsan a gente que no hubiera comprado el servicio a contratarlo. O que gente que hubiera comprado, busque algo mejor o se asesore más”, aseguró a este diario Federico Tarling, chief service officer de Assist Card Internacional, quien detalló: “A partir de estos casos, el turista toma conciencia y compra algo mejor. Pero los accidentes que se conocieron en las últimas semanas no tuvieron tanta repercusión como la que tuvo Ana María Arroyos”. En mayo de 2015, la mujer de 49 años estuvo tres semanas internada en coma farmacológico en Jamaica, a raíz de una grave infección que sufrió cuando realizaba un crucero. “En ese momento, el crecimiento de ventas fue mayor, porque la exposición fue muy grande”, agregó Tarling.

“La Argentina, para empezar, es un país donde el 50% de los turistas viaja sin cobertura. Y de ese porcentaje que viaja con una cobertura, no es necesariamente la adecuada para el viaje que van a realizar. Los casos que lamentablemente tenemos en los últimos meses llevan a que el consumidor esté un poco más ocupado de saber qué tipo de cobertura tiene. O cuánto puede pagar. Notamos que aumentó la cantidad de consultas a nuestra página web, call center o agencias de viajes. Hay un crecimiento de conciencia del pasajero de consultar sobre el producto”, agregó Diego Barón, director de marketing de Universal Assistance.

Más allá de la coyuntura actual, el porcentaje de viajeros que sale al exterior sin cobertura es alto. “Esto se da por un tema de conciencia: todavía hay muchos pasajeros que tal vez por un tema de ‘a mí no me va a pasar’, no deciden consultar o invertir en una cobertura. Y por otro lado, puede ser que haya una cantidad de pasajeros que crea que el producto tiene un costo elevado y posiblemente, como no lo van a utilizar, prefieren correr el riesgo. Pero el producto no tiene un costo elevado, es lo más barato de un viaje. Es un ticket promedio de 180 dólares y no tenerlo, puede resultar más caro. Y estos casos, que se convierten en mediáticos, pueden ayudar a que la gente tome con ciencia”, subrayó Barón. Sin detectar una mayor demanda, para Fernando Pérez, gerente de Travel de Europ Assistance, sí se modificó el tipo de consulta. “La demanda habitual requiere información sobre planes más altos. El comprador se concientiza de los costos o de los inconvenientes que podría llegar a tener en el destino, que antes no se lo representaba como probable. Está más atento. Lo que notamos es que muchos empiezan a preguntar por coberturas de hasta 100 mil dólares”, sostuvo Pérez, quien afirmó que la difusión de casos influye: “La información viaja más rápido. Mucha gente empieza a concientizase de qué le pasaría a su familia si ocurriera algo en el extranjero. Entonces viven el problema como si fuera propio y eso es un disparador en las consultas. En el consciente o en el inconsciente, pasa”.

EL PRECIO DE LA SALUD EN EL EXTERIOR

Una neumonía con dos días de internación cuesta u$s16.000 en Estados Unidos y u$s8.500 en Europa.

Una apendicitis cuesta u$s40.000 en algunos destinos latinoamericanos y hasta u$s60.000 en EE.UU.

Una fractura que requiera internación cuesta u$s8.500 en Asia o hasta u$s35.000 en EE.UU.

Una infección urinaria en Europa cuesta hasta u$s12.000.

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